Es importante que las instituciones, los Estados, los clubes y tantas organizaciones que se reunen para unir esfuerzos y establecer mecanismos que los ayuden en sus objetivos con resultados medibles y/o palpables; evalúen lo acordado.
Solo este año que recordemos nos hemos enterado de por lo menos cuatro convenios firmados entre entidades, cuyos resultados inmediatos de los acuerdos siguen esperando que alguien los reimpulse.
Pueden pasar años, meses y semanas y los acuerdos permanecen como “letra muerta”, que por supuesto no es el caso de todos, exiasten varios que avanzan y eso es alentador.
Aunque la percepción es que muy pocos dan respuestas inmediatas y en el escrito se muestran grandiosos generando esperanzas en los sectores poblacionales a los que apuntan sus objetivos.
Sería muy importante que las organizaciones protagonistas de estos documentos de coordinaciones y apoyo mutuo, vayan más allá de una declaración de lo que desean lograr.
Si bien son los equipos técnicos que se quedan en la misión de hacer cumplir los acuerdos, estos no avanzan en la medida que significa la expectativa de los beneficiados, por lo que este tipo de colaboraciones han perdido cierta credibilidad.
Por algo, han salido frases como que “el papel aguanta todo”, y es cierto, es que se toman acuerdos que al final por falta de un trabajo posterior al documento firmado con plazos y metas que se deben ir cumpliendo durante el proceso a cargo del equipo técnico, que debe ser dotado de material y la logística necesaria.

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