Desde hoy lunes 01 de junio de 2020 luego de un alto necesario en nuestra edición impresa y quedarnos con nuestra versión en red social de Facebook, han sido varias semanas donde hemos podido experimentar como ustedes parte de este proceso por el Covid-19.
La experiencia es y sigue siendo todavía ese tránsito a la nueva normalidad que algunos calculan durará todavía unos dos años, hasta que podamos volver como vivíamos antes de la aparición de este nuevo virus, como ocurrió en otras décadas donde hasta los animales domésticos portaban su mascarilla como gatos y perros.
Parece va quedando atrás los días que en Iquitos por todos los medios posibles se contactaban las personas rogando por direcciones o números de celulares de personas que venden medicinas o balones de oxígeno, un pedido de auxilio que se ve en estos días en provincias y distritos de la región.
Esta resistencia es muy frágil según las informaciones de proyecciones estadísticas realizadas por expertos este fin de semana, porque irán apareciendo los nuevos contagiados y los que se contagien en estos días se irá reflejando en los próximos 15 días.
La cruda realidad es que estamos como cercados, y ciertos especialistas lo dicen de la forma que tarde o temprano nos vamos a contagiar del virus, sí todos, o por lo menos el 80% de la población. Es por eso la urgente necesidad que bajen los contagios y en consecuencia la fuerza viral. Para ello necesitamos cumplir la distancia física de dos metros, el uso de mascarillas, el constante lavado de manos, la desinfección en las casas, en los centros de labores, en sí, en todos los espacios físicos por donde se desplazan las personas.
Varios de ustedes quizás dirán, pero ya en Iquitos está bajando el contagio. Pero las autoridades regionales de Salud nos advierten que está por venir una segunda oleada tan o más fuerte que la primera.
Veamos. No solo es un tema de Iquitos, es de Lima y de otras ciudades del país, porque no cumplimos a cabalidad con la cuarentena de quedarnos en casa o cuando salimos usar las mayores medidas de protección posible, para resistir en el marco de las nuevas formas de vida hasta que haya una vacuna disponible o una medicina que destruya a este todavía investigado virus.

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