Rápido recuento de la historia de Loreto en la década de los años 60

  • El mito de la Amazonía deshabitada está en gran parte de las políticas públicas.
  • La Amazonia es vida y tiene vida, y con su biodiversidad se encuentra extensamente ocupada.

“La década de los 60, un periodo antes del boom petrolero, la Amazonía estaba entrando a un proceso de transformación rápida en términos de cambios demográficos por efecto de la apertura y conexión de Loreto a la red vial nacional a través de la carretera Federico Basadre, teniendo como conexión al boquerón del Padre Abad”, es una parte de la historia extraída de Prospectiva Amazónica, revista virtual.
“La migración poblacional hacia Loreto para ocupar extensiones de terreno vacíos es un mito que ocupa gran parte de las políticas públicas y de sus decisiones, con la idea puesta que la Amazonía es un inmenso espacio que hay que integrarlo al Perú.
Pero la Amazonía y su mito de zona desocupada, es solamente eso, mito. La Amazonía es vida y tiene vida, y es la biodiversidad de sus recursos naturales que lo vuelve rico e imponente y se encuentra extensamente ocupada.
Sin embargo, la masa poblacional migrante trajo empaquetado otras culturas y diferentes costumbres y un Estado promotor que afianzó migración y ocupación poblacional sin planificación con la tesis que en sus tierras se puede hacer de todo.
En la parte económica, destaca los incentivos tributarios de la Ley 15600 y propuso un reacomodo de los capitales locales acumulados por la explotación de productos extractivos con destino al mercado internacional, como madera de alto valor comercial, piel de animales salvajes y peces ornamentales; como también de productos de importación, como los textiles y bienes de capital.
Posteriormente, la norma legal que promocionó la inversión en la Amazonía, fue recortada y afectada por el contrabando y, a nivel nacional, por el enorme déficit fiscal en que estaba incurriendo el gobierno al incrementar gastos de infraestructura física, como por ejemplo, las grandes unidades familiares habitacionales.
El ascenso de un gobierno militar, fue el epílogo de la década de los años 60 y empezó, a los pocos días, con la posesión o confiscación de la infraestructura petrolera de inversión norteamérica, la International Petroleum Company (IPC).
En este rápido recuento de la historia de Loreto en la década de los años 60, previo a la actividad petrolera que se inicia con mayor fuerza en la década de los años 70, con intervención pública relacionada a inversiones de infraestructura de carretera (marginal de la Selva) e infraestructura básica, propio de la visión del presidente Belaúnde por tratar de integrar la Selva al Perú, trajo un aumento considerable del gasto fiscal, que sería financiado con mayor impuesto, situación que friccionó relaciones con el parlamento de la república (BCRP, 2011).
En la década de los 60, la economía había crecido en 4.8 por ciento, explicado básicamente por la actividad maderera, siendo el año de 1966 donde se registra la tasa de crecimiento más alta (6.6%) de la década. En esta década se instalaron y reforzaron empresas importadoras/exportadoras, así como empresas forestales y ganaderas controladas en su mayoría por empresarios locales de larga data, como Joaquín Abenzur y Luis Valdez Villacorta que incursionaron en todas las ramas de la actividad económica.(R. Rumrrill, 1982).
A finales de 1971, los pobladores del inmenso territorio llamado Loreto, habían manifestado su expresión de júbilo popular al anuncio del descubrimiento del oro negro, y el desborde callejero era una felicidad compartida por todos.
Hombres de todos los niveles ingresaban así a esta nueva actividad, dura y peligrosa, para extraer petróleo de las profundidades de una selva inhóspita, donde las primeras trochas eran abiertas por pobladores de la zona rural que conocían los peligros de la selva y podían sortearlo con mayor facilidad.
Inversiones a todo nivel sumaban a las necesidades de servicios que demandaban la nueva coyuntura del territorio, desde la construcción de embarcaciones fluviales especializadas hasta los servicios de apoyo de baja inversión, como bodegas y restaurantes, que generaban empleo e ingresos.
Mientras que el Gobierno militar se glorificaba de su modelo peruano para los contratos petroleros y buscaba mayores inversiones para explotar los recursos energéticos, las organizaciones sociales de Loreto, a través de su frente de defensa, exigían al gobierno una compensación, denominada canon petrolero, por la explotación del recurso natural.
Como respuesta y estar en paz social, se publica el Decreto Ley 21678 (noviembre de 1976) donde se establece un canon del 10% ad-valorem de la producción total de petróleo del departamento, cuyos fondos se aplicaran en forma integral al desarrollo socio económico.
El inicio de la construcción del Oleoducto (1974) fue posible teniendo dos hitos importantes: primero, se declara de necesidad y utilidad pública, con la más alta prioridad nacional, la construcción de un oleoducto trasandino que permita transportar a la costa la producción de petróleo proveniente de los yacimientos ubicados en la Selva.
El gobierno delegó al Ministerio de Energía y Minas en coordinación con Petróleos del Perú, realice los estudios y celebre los contratos necesarios para el diseño, construcción, equipamiento y financiación del oleoducto, concediéndoles un plazo, para su culminación, de antes del 31 de diciembre de 1975 (Ley N° 19435 del 6/6/1972); segundo, la reparación por la confiscación en 1968 de los activos de la International Petroleum Company (IPC), evento que el mismo gobierno militar se encargó de hacer efectivo su resarcimiento.
En 1977 se termina la construcción del Oleoducto y en marzo de 1978 se inicia la puesta en operaciones y bombeo de petróleo desde el ramal norte, permitiendo al Perú la consolidación y el autoabastecimiento petrolero, lo que derivó en la casi total supresión de las importaciones de combustibles, lubricantes y conexos, que en el año 1977 significaron un costo del orden de los US$269 millones.
En los próximos tres años (1978-1980), la producción de petróleo de los campos de extracción se incrementó en 116 millones acumulados con respecto al nivel de producción de 1977 (11 millones de barriles) presentando la mayor tasa de crecimiento interanual en la historia económica, con 29 por ciento; y en el periodo 1970-1980 la producción de Loreto fue de 16.4 por ciento, resultados no vistos en las próximas décadas”.
(Diana López M.)

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