“Que la victoria del Cenepa sea un ícono referente de coraje, entrega y arrojo de nuestras fuerzas armadas”

  • Resaltó en su discurso el comandante general del Ejército, David Ojeda Parra.
  • Con ocasión del XXV Aniversario de las Operaciones Militares del Alto Cenepa/1995.

Actividad castrense desarrollada ayer en la mañana en el cuartel “Alfredo Vargas Guerra”, a la que asistieron los altos generales de la FAP, Zona Naval, representante del general de la policía, superiores y subalternos de las fuerzas armadas y de la policía. Supervisores, técnicos, veteranos de guerra y de la pacificación nacional, clases y soldados.
“Quiero agradecer al comandante general del Comando Operacional de la Amazonía por permitir que sea la voz portadora de los bravos soldados marinos y aviadores que participaron en las operaciones del Alto Cenepa. Y muy en especial en honor de los que hoy moran en la mansión de los héroes.
Dar la vida por la patria es el más sublime sacrificio que un soldado puede ofrendar, es ese acto voluntario, firme y consiente al cual está dispuesto realizar sin mayor recompensa que el recuerdo de sus camaradas y la patria le podamos brindar por su valor en combate en la misión de honor que tuvieron que cumplir, a costa de su propia vida; también va el homenaje para aquellos que sobrevivieron pese a las condiciones adversas en las que tuvieron que enfrentarse al adversario.
Hace 25 años nuestros bravos combatientes fueron requeridos para enfrentar otra amenaza (en esa época también luchaban contra el terrorismo), esta vez la planeada con mucha anticipación por las fuerzas armadas del Ecuador, quienes consecuentes con una equivocada política de desconocimiento de los acuerdos internacionales venía blandiendo la tesis de inejecutabilidad del Protocolo de Río de Janeiro.
La Cordillera del Cóndor había sido años atrás un escenario de confrontación entre ambos países; luego de década y media se volvieron a tocar tambores de guerra en esa región fronteriza que desde nuestro lado, era totalmente agreste; un sector con múltiples obstáculos, una cordillera de selva alta con ríos torrentosos y contrafuertes elevados tupidos de vegetación, en una época que las lluvias dificultaban el acceso aéreo y hacían casi imposible el tránsito por tierra hacia el sector de responsabilidad del pv1.
A esta situación se sumó la preparación defensiva del terreno y la presencia de un enemigo que sabía hacer la guerra, bien armado y pertrechado con equipamiento de última generación, una fuerza aérea con tecnología de punta y el apoyo terrestre con su defensa aérea igualmente formidable, combinación de factores que se evidenciaron desde el mes de agosto del año anterior al conflicto, poniendo en alerta a las tropas peruanas de la zona y en una inusitada serie de operaciones en terrenos similares para nuestras fuerzas especiales, que sin saber estaban siendo preparados para una probable confrontación bélica, la misma que llegó un 26 de enero de 1995 con la inmolación del comandante de la patrulla Rusbel, el Tte. William Guzmán Espinoza, el SO Segundo Minchán y cinco clases, primeros soldados caídos en acción defendiendo a la patria en el Cenepa.
A partir de ese momento los acontecimientos se desarrollaron a una velocidad vertiginosa; a pesar de las dificultades que conllevaba realizar operaciones logísticas con carencia de medios; las fuerzas armadas y un sinnúmero de entidades privadas pusieron sus medios a disposición de la defensa nacional. Ni qué decir de la población de Jaen, Bagua, Ciro Alegría, y otras donde vivían la efervescencia de los preparativos en carne propia, prácticamente en la puerta de su casa.
Los aprestos no se dejaron esperar, el mismo día 26 patrullas de fuerzas especiales y batallones contrasubversivos, fueron movilizados desde las zonas de emergencia, dejando atrás operaciones contraterroristas para enfrascarse en operaciones de guerra convencional esta vez contra una amenaza externa. Se dieron los primeros combates, nuestras tropas rápidamente reaccionaron a la agresión en nuestro territorio recuperando pocos días después Cueva de los Tayos. Mientras continuaba el despliegue de nuestras fuerzas terrestres, en el sector donde se evidenció la invasión enemiga. El 29 de enero misiles antiaéreos enemigos impactan en el líder del escuadrón de helicópteros que atacaría Coangos, perdiendo la vida el héroe nacional Cap. Luis García Ruiz y toda su tripulación.
Los combates por tierra y aire se dieron en forma constante, el fuego de aviación morteros y de artillería enemigos era sostenido y metódico, pero mayor nuestra convicción; paradójicamente la lucha se tornó más encarnizada a partir de la firma de la Declaración de Paz de Itamaraty en la que se disponía el alto al fuego. Para muestra cabe decir que el 22 de febrero es declarado como el miércoles negro por el adversario dado que sufrieron la mayor cantidad de bajas del conflicto en un solo día.
Hoy en esta significativa ceremonia queremos brindar un justo homenaje a los valerosos pilotos de nuestra fuerza aérea, herederos de Quiñones, que ofrendaron su vida en el conflicto. A los Foes que nunca dieron un paso atrás en defensa del suelo patrio, a los pobladores de las tribus nativas de la zona que brindaron su apoyo voluntario a más no poder durante las jornadas de reconocimiento y abastecimiento de las tropas terrestres, a los soldados de Amazonas y del Huallaga movilizados, a las tropas de la entonces primera división de Fuerzas Especiales del Ejército que con su dominio del terreno y en armonía con la naturaleza fueron los artífices de jornadas interminables de narrar.
Vuestras vidas y esfuerzo (de todos los que murieron en combate), sirvieron para que finalmente el adversario fuera desalojado de nuestro territorio, la misión fue cumplida, vuestras gestas heroicas sellaron para siempre antiguas pretensiones, dejando bien claro que tesis de inejecutabilidad, zona en litigio, frontera sin delimitar, eran simples frases sin ningún sustento histórico ni jurídico.
A todos los gigantes del Cenepa les digo que cumplieron con vuestra misión, ya que desde el 95 en que se expulsó al invasor, estuvieron a la altura de las exigencias de la Patria, que imponía hacer respetar la frontera delimitada por el Protocolo de Río de Janeiro de 1942 y así lo hicieron.
Hoy a 25 años del conflicto, las heridas cicatrizaron y los resentimientos se disiparon, hoy el conflicto del Cenepa es parte de la historia, el escenario para ambos países ha cambiado, Perú y Ecuador, luego de 190 años pueden ver un futuro común de lucha por el bienestar y el desarrollo de sus pueblos.
Que la victoria del Cenepa sea un ícono referente de coraje, entrega y arrojo de nuestras fuerzas armadas, que aún en situaciones de por sí extremas y adversas, saben salir airosos y con honor frente a los retos del destino cual lo hicieran Bolognesi, Grau y Quiñones”, expresó emocionado el general Ojeda Parra, haciendo un pedido a los presentes para las VIVAS correspondientes. Al inicio de la actividad hubo el acostumbrado minuto de silencio por los héroes caídos en combate.

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