• Indígena de comunidad Yankuntich es un caso de sobrevivencia en el mundo tras mordedura de murciélagoPunchir Pauch

El diario La Región fue el primer medio periodístico en dar a conocer la noticia que una mujer de la comunidad indígena de Yankuntich logró vencer a la muerte tras haber sido mordida por un murciélago y ser contagiada de rabia silvestre.
Ahora, esta grata información se ha vuelto noticia mundial, al punto de catalogarlo como proeza médica y el inicio, quizá, de comenzar a salvar más vidas de esta enfermedad.
Así se informó al mundo:
Una auténtica proeza médica peruana en el tratamiento de la rabia silvestre lograron médicos especialistas del hospital regional Felipe Arriola de Loreto, al lograr que una paciente de la comunidad indígena achuar Yankuntich, sobreviviese tras inducirla al estado de coma durante 17 días.
Puanchir Pauch, de 42 años, residente de la citada localidad de la provincia loretana de Datem del Marañón, había sido mordida por un murciélago, mamífero hematófago que transmite la rabia silvestre.
Ella no entiende muy bien por qué estuvo 17 días dormida artificialmente y que gracias a ese procedimiento sus doctores le han salvado la vida. Según los especialistas del hospital regional esta paciente se convirtió en una de las pocas personas en sobrevivir sin secuela a la rabia silvestre por mordedura de un murciélago.
«No hay registros de un caso similar. Pero no solo ha sobrevivido a la rabia silvestre, todo parece indicar que Puanchir no tendrá ningún tipo de secuelas, ni físicas ni neurológicas», afirmaron.
Proeza médica peruana
Puanchir llegó al hospital regional de Loreto el 7 de febrero con su hija y su nieto, quienes fueron hospitalizados de inmediato. Solo dos días después, Puanchir empezó a manifestar los síntomas de la enfermedad y fue internada como un caso sospechoso de rabia.
El 12 de febrero los análisis confirmaron las sospechas. Pero había otra complicación. Puanchir, como la mayoría de miembros de su comunidad, no habla castellano. El médico Alberto Quino Azcurra, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del nosocomio, tomó el caso de Puanchir y pidió la asistencia de un traductor.
Acudió al llamado el nativo achuar del distrito de Trompeteros, Adolfo Rengifo Hualinga. «El trabajo de Adolfo ha sido fundamental. De otra manera no hubiésemos podido hacer todos los exámenes que el caso ameritaba. Gracias a Adolfo le hemos salvado la vida», asegura el galeno Quino.
Tanta expectativa habían generado en el mundo médico estos casos de rabia por mordedura de murciélago que llegó hasta el hospital regional el reconocido infectólogo estadounidense Rodney E. Willoughby, quien en 2004 logró que una adolescente sobreviva a la rabia canina, aunque ésta tuvo secuelas neurológicas.
Willoughby se reunió con el cuerpo médico del hospital para compartir su experiencia y ver de cerca estos casos que involucraban murciélagos y clima tropical, algo que él nunca había visto. El especialista contó cómo había logrado que su paciente de 2004 sobreviva: esperó que se le presenten todos los síntomas de la enfermedad y la puso en coma inducido.
La lógica era la siguiente: el virus de la rabia interrumpe la comunicación eléctrica y química entre las neuronas en el tronco cerebral, y este a su vez pierde su capacidad para regular el latido del corazón y el funcionamiento de los pulmones. Entonces, si se pone a «dormir» a la paciente con la ayuda de ventilación mecánica y derivación cardíaca, quizá su sistema inmunológico tenga suficiente tiempo para destruir el virus. El tratamiento, que ahora se conoce como Protocolo de Milwaukee, tuvo éxito.
De Milwaukee a Iquitos
Luego de analizar por varias horas el caso, la poca literatura que hay al respecto y la exitosa experiencia de Willoughby, el equipo médico liderado por el doctor Quino se reunió con el director del hospital, Percy Rojas Ferreyra, deciden implementar el protocolo de Milwaukee pero con una variación que fue fundamental para que Puanchir no presente secuelas: inducir al coma a la paciente antes de que se manifiesten más síntomas.
En total, Puanchir estuvo en coma inducido durante 17 días, tiempo durante el cual se le monitorearon todos sus signos vitales las 24 horas. Además, cada cuatro días la sacaban del coma por unos minutos para ver cómo respondía su organismo estando despierta. Todo evolucionó bien y su cuerpo ya eliminó el virus.
Entonces, ¿es esta versión loretana del Protocolo del Milwaukee la solución para acabar con los casos de rabia silvestre? Tanto el doctor Quino Azcurra como el doctor Rojas y el subdirector del hospital regional, Jehoshua López, aseguran que no, pero que se ha encendido una luz de esperanza.
«Este es el primer caso de una persona en el mundo que sobrevive a la rabia por mordedura de murciélago. Si bien es un hito, no tenemos más casos como para validar este procedimiento. Incluso el protocolo de Milwaukee no es cien por ciento efectivo para rabia canina. Pese a ello, ya tenemos este caso y se abren más posibilidades», sostuvo López.
Mientras tanto Puanchir se queja del aburrimiento en su cama del segundo piso del hospital regional. Ya se siente mejor y quiere irse a su casa, pero los médicos le han dicho que seguirá en evaluación por lo menos dos semanas más.
Su hijo, Pakun Kuñach Pauch, de 18 años, la mira condescendiente. De a pocos, lentamente, Puanchir le sonríe al fotógrafo. No entiende muy bien que ha estado 17 días dormida artificialmente y que, gracias a ese ‘sueño’, sus doctores le han salvado la vida.
Ella se viene recuperando y pronto retornará a su natal Yankuntich, donde las brigadas de la Dirección Regional de Salud (Diresa) Loreto ya vienen realizando una jornada de vacunación con 100,000 dosis antirrábicas a la población de esa localidad fronteriza. (GL)