Prevenir el acoso

Está en todos los espacios sociales, culturales, académicos, políticos, deportivos, en el hogar, en el vecindario; en donde menos nos imaginemos, ahí se da una figura de acoso, y el protagonista agresor puede ser una persona instruida o no, educada o no.
Los últimos casos de denuncias sobre acoso en Iquitos y en Lima no dejan de escarapelarnos el cuerpo, por su premeditación y alevosía, en el último caso de la capital donde una joven fue rociada de gasolina y prendida con fuego, aparentemente por un tipo a quien no quería aceptar como pareja sentimental.
Pues, al jovencito no se le ocurrió mejor idea que atentar contra la vida de esta joven que trabajaba y estudiaba al mismo tiempo, y que actualmente se debate entre la vida y la muerte. Y el otro caso en Iquitos de la denuncia a un fiscal cuyas investigaciones seguirán.
Estos casos y muchos otros más nos ponen en una situación de alerta permanente y en busca de las medidas preventivas en beneficio de las miles de mujeres que sufren está situación que atenta contra la salud física y mental. Sin duda es un tema educativo también y donde las mujeres podríamos ser protagonistas de un cambio. Aunque hay casos también de mujeres acosadoras, pero al parecer en mucho menor porcentaje, por lo menos lo que se pudo escuchar, es mínimo.
Si referimos el tema educativo en el hogar, este puede ser un proceso a corto y largo plazo, sin embargo lo que necesitamos son medidas inmediatas que solucionen el acoso, empezando por las entidades formales de trabajo sean públicas o privadas, donde se calla mucho, porque no hay salidas que apunten a cortar el acoso en esas primeras instancias, podríamos decir.
Tal vez las áreas de personal o de bienestar de los trabajadores podrían adoptar un sistema de atención de prevención y de reclamo interno que solucione en ese nivel. Vale decir como un freno inicial a los casos y que estos luego no deriven en denuncias que por falta de pruebas solo generen escándalo y no una corrección efectiva reglamentada institucionalmente, antes de pasar a una instancia judicial.
Esto lo decimos a modo de ensayo, puesto que una llamada de atención tras la denuncia de la víctima que se genere a través de un memorándum, irá dando lugar a un acumulado de pruebas, para empezar en un nivel administrativo.
Paralelo a esto las capacitaciones en tema de violencia de género y prevención de violencia sexual también deben ser intensas, a través de diversas herramientas comunicacionales internas y externas a las entidades.
Respecto al tema educativo enfocado en la crianza desde el hogar, las mujeres que en su mayoría tienen en sus manos las enseñanzas a los hijos e hijas, y en gran medida hay una educación machista consciente o inconsciente desde las mismas mujeres cuando se escuchan expresiones como “mi hijo es un macho”, “déjale que tenga varias hembras”, “ella se lo ha buscado” (para justificar conductas inapropiadas y abusivas masculinas).
Así, nada más se refuerza la falta de respeto y la cosificación de la mujer. Mirada solo como objeto sexual, sin sentimientos, ni menos derechos. Es por ello importantísimo también darle vida a la ordenanza regional sobre la Igualdad entre Varones y Mujeres que tal vez esté esperando que se cumpla su reglamento.

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