Presupuesto 2019

Desde hace varias décadas que las autoridades de turno del gobierno nacional saben de la necesidad básica en Educación y Salud. Esto no es por una moda o porque simplemente nos parece, no es así, esto lo señalan las estadísticas con sus números fríos, pero, hasta ahora las decisiones de nuestros gobernantes respecto a priorización presupuestal es tibia.
En varias regiones en la que se incluye la nuestra, el tema educativo está por los suelos, y la salud, ya sabemos que tristemente lideramos en desnutrición y anemia. Entonces, el tema educación y salud son prioridades (ocupan el primer y segundo lugar, respectivamente), y así lo entiende el actual gobierno y desde el Ejecutivo han presentado al Legislativo el Proyecto de Ley del Presupuesto Público para el 2019, donde los dos sectores prioritarios muestras incrementos monetarios.
El sexto lugar en aumento de presupuesto está el sector Justicia, después de Transporte, Orden Público y Seguridad, y Proyecto Social. Así vienen más sectores donde se observa incrementos y otros sectores donde se observa montos menores a los recibidos en relación al año pasado, como el caso de Vivienda, Energía, Trabajo y Turismo.
Los incrementos son positivos, aunque pensamos que lo que necesitamos es una verdadera revolución en tres puntos cruciales: Educación, Salud y Justicia. Que el presupuesto incrementado no se presente en unos cuantos puntos porcentuales, nada más que maquillando al enfermo de gravedad, sino que sea un alto porcentaje en relación al 100% del presupuesto del país.
Así, en estos sectores el incremento debería ser de gran impacto, a modo de una discriminación positiva en relación a los otros. Ello porque se necesita una apuesta radical en la formación educativa en todos los niveles, que nadie deje de estudiar porque no tiene los recursos económicos para hacerlo. Incentivar al máximo la formación académica básica, tecnológica y superior de alta calidad.
Con la base educativa abrimos muchos caminos, y si a ello le sumamos una atención en salud, también de real calidad donde la infraestructura no se lleve mucho presupuesto y que más bien se invierta en la mejora del personal de salud, así como en la implementación de postas, centros y hospitales. En este sector también necesitamos fuertísima inversión.
Pero, poco o nada vamos a hacer si los enormes recursos que se daría a los sectores Educación y Salud, no se replica en el sistema de justicia a los operadores de control y justicia, para que los recursos económicos designados a los sectores indicados no sigan perdiéndose en la corrupción. Que se detecte a tiempo, se procese, sancione y recupere lo robado, para volver a ponerlo al servicio de la población.
Por eso, si no contamos con una administración de justicia también de calidad, que siente precedente; seguirán apareciendo más “cuellos blancos” (defraudadores del Estado), que nos roban la esperanza de sentar verdaderas bases de desarrollo.

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