Un problema muy sentido en las comunidades rurales es la inasistencia de errados profesores que no cumpliendo con sus funciones de dictar clases, realizan apelaciones a las denuncias en el plano administrativo y son repuestos en sus colegios como si nada hubiera pasado. Y si por la vía administrativa no resulta, acuden al nivel judicial donde en buen número de casos les dan la razón y le reponen.

Sobre esta irregularidad en cuanto al cumplimiento de la labor docente, los casos han disminuido enormemente. Hace unos 8 años había tantas denuncias que era para llorar de impotencia porque no había forma de contrarrestar esta inconducta, pues los cuadernos de asistencia estaban impecables con todas las firmas diarias, entonces era la palabra de los padres de familia frente a la palabra del docente, generalmente directores unidocentes, que son únicos en sus colegios primarios.

Entonces, desde el Ministerio de Educación en coordinación con las direcciones regionales de Educación y éstas a su vez con las UGELs, implementaron una nueva forma de control de asistencia, además del cuaderno que firma el profesor.

Esta nueva forma era que las denuncias de inasistencia tenían que hacerlo todas las autoridades, vale decir agente municipal, teniente gobernador, pastor o animador cristiano, presidenta del vaso de leche, presidente del comité agrario; todas las autoridades posibles que avalen a los padres de familia, así como si una comitiva oficial de alguna entidad del Estado pasaba por la comunidad, pedirles a ellos la corroboración por escrito que el docente no está en el aula, ni en la comunidad. Un mecanismo que funcionó.

Además, la DRE Loreto implementó la firma de convenios con las municipalidades distritales para que también contribuyan con el monitoreo de la asistencia de docentes en sus comunidades, porque algunas redes educativas no estaban dando buen resultado en las labores de inspección. Así el problema de las faltas disminuyó en gran medida.

Sin embargo, hay casos todavía como el de la comunidad de 8 de Octubre, río Nanay, donde los profesores faltaron 50 días a clases, fueron denunciados y sustituidos por otros que cumplieron bien, pero ya fueron cambiados porque repusieron a los anteriores. Los padres de familia, por obvias razones rechazan este retorno y se espera que la UGEL Maynas explique qué ha sucedido en este caso que perjudicó a los escolares que son su razón de ser, institucionalmente hablando.