Preciado futuro

Estamos acostumbrados a decir, aunque eso no es acertado, que los niños y niñas son nuestro futuro. En realidad son el presente también, pero, tanto creemos que son el futuro que no se priorizan acciones responsables a favor de su crecimiento y desarrollo, que básicamente se concentra en alimentación que derive en una buena salud y educación que implica varios aspectos desde lo académico hasta lo recreativo.
Esto se denota en que los presupuestos para estos sectores no son priorizados, quizás “porque la infancia es el futuro”. Nada más errado. Y lo que actualmente preocupa en relación a nuestro Loreto, que aparte de ser una zona con alto índice de desnutrición infantil, tenemos que soportar la cifra que somos la región con mayor número de niños muertos (12) por neumonía en lo que va del 2017.
En la lista sigue la región Ucayali con 9 decesos, Amazonas con 6, Madre de Dios 2 y San Martín con 1 fallecido. Esto es doloroso teniendo un sistema de salud que además ha incluido a quienes no tienen ningún tipo de seguro a través del Sistema Integral de Salud-SIS, que como se conoce está con graves problemas por la falta del abono presupuestal oportuno a los hospitales por las atenciones médicas y medicinas, además de exámenes que requieren los pacientes con este seguro.
Con estas cifras y malas gestiones poco futuro nos quedaría de seguir este ritmo, no solamente de muertes de infantes que es lo más grave, sino, de quienes a duras penas puedan sobrevivir, serán adultos, casi seguro, en condiciones físicas y mentales nada óptimas para un país como el nuestro y como cualquiera que necesita hombres y mujeres con rendimientos de calidad.
Lo lamentable es que las políticas de Estado, sea a nivel central, regional y locales, no apuntan a esos objetivos, solo algunos contados con los dedos hacen el esfuerzo, pero no cuentan con los recursos suficientes y se logran pasos destacables no precisamente por la promoción e empuje estatal, sino más bien de alguna ONG que tiene entre sus fines acciones a favor de la infancia y adolescencia.
Lo peor de todo es que hemos perdido la vergüenza y la humanidad para estar pasibles ante este problema que afecta a nuestra región. Decimos vergüenza porque no se entiende cómo podemos sentirnos orgullosos de cuadros con niños bañándose en las sucias aguas de Belén, barrigoncitos (con lombrices), escuálidos y con una inocente sonrisa; mostrando a turistas como un atractivo.
Hoy una entidad internacional que estuvo trabajando varios años apoyando a municipios de Loreto para combatir la desnutrición, para acompañar a los bebés en su crecimiento y desarrollo deseado, se despiden del proyecto y del país. Se suplirán esos fondos a favor de los programas que atendían a los niños? Esperamos que se hayan sensibilizado y continúen en el objetivo.

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