Los pobladores de las comunidades asentadas en la zona fronteriza del Alto Putumayo han vivido por muchos años con miedo y temor a las organizaciones vinculadas al narcotráfico y la presencia de los disidentes de la ex ONT-FARC, quienes establecieron normas de convivencia limitando los derechos fundamentales de los pobladores que viven en esta zona.
Los pobladores eran impedidos de navegar por el río Putumayo en horas establecidas por estas organizaciones criminales, así como sentían temor por sus menores hijos, quienes eran vulnerables ya que podrían ser raptados por estas organizaciones, para ser integrados a estos grupos y finalmente algunos pobladores eran obligados a vincularse en actividades ilícitas como narcotráfico, así como eran utilizados para conseguir logística para los ahora denominados disidentes de la ex ONT-FARC.
Sin embargo, en la actualidad todo esto ha cambiado gracias a la presencia permanente de los miembros de la Marina de Guerra del Perú, que gracias a su personal y sus cañoneras permiten que los pobladores de esta zona de frontera, puedan vivir en un ambiente de paz y tranquilidad, velando por la seguridad de todos los connacionales que viven en esta zona de frontera, protegiendo de esta manera los derechos fundamentales de los pobladores de las comunidades fronterizas que años anteriores fueron reprimidas, sobre todo las comunidades indígenas que son la más vulnerables.
Por ello, estos pobladores se sienten agradecidos a la Marina de Guerra del Perú, ya que gracias a esta magna institución pueden vivir sin temor y poder criar a sus hijos, así como lo indicó Fabio Pacaya poblador de la comunidad secoya de Bellavista, quien manifestó “sentirse agradecido con la Marina de Guerra del Perú, ya que gracias a ellos puede navegar por el río Putumayo en cualquier hora, sin el temor de ser detenido por estas organizaciones criminales, y que en la actualidad puede realizar sus actividades comerciales sin tener la obligación de pagar algún cupo.
Del mismo modo, Dino Hernandez, poblador de la comunidad Kichwa de Nueva Esperanza, indico, “en su comunidad, en general, se sienten felices ya que actualmente pueden planificar un buen futuro y una buena educación para sus menores hijos, sin tener la necesidad de enviarlos lejos, para que así estos no sean secuestrados por los disidentes de la ex ONT-FARC”.
Guido Sandoval Estrella, cacique de la comunidad secoya de Nuevo Belén, “manifestó sentirse seguro con la presencia de la Marina de Guerra del Perú, ya que esta institución no solo busca velar por la seguridad y soberanía de esta zona de frontera, sino también por el desarrollo de los pobladores de estas comunidades, quienes se han beneficiado de los diferentes programas desarrollados por parte de la Armada Peruana, como el curso de mecánica de motores fluviales, el curso de enfermería, entre otros talleres que han cambiado la vida de muchos pobladores de esta zona de frontera”.
En general, la Marina de Guerra del Perú se siente comprometida con las comunidades asentadas en esta zona de frontera, así como la tranquilidad y desarrollo de los niños de esta zona, quienes son el presente y el futuro del Perú.