ABUELITOS (2)Se podría decir que en el Iquitos de antes, había más caridad, más solidaridad, más identificación con los problemas que acarrea el paso de los años, cuando el tiempo y la pobreza, implacables enemigos del ser humano, hace presa a la persona.
Pobres siempre existieron, desvalidos y abandonados a su suerte, igualmente. Como también siempre nos encontraremos en el camino a gente dispuesta a trabajar por quienes más necesitan, en alcanzarles un sitio donde pasar sus días de manera digna, un pan y cuidados que casi nunca tuvieron.
Los ancianos desamparados de Iquitos, de los años treinta del siglo pasado, comenzaron a ser asistidos por la Sociedad de Beneficencia Pública de Iquitos, en el primer albergue para ancianos, que se ubicaba en las inmediaciones del Hospital Santa Rosa de Itaya, desde donde fue reubicado, en forma provisional, en una sala del mencionado hospital, porque el terreno del albergue iba a ser cedido para el Hospital Interamericano, nombre primigenio del Hospital Iquitos, construido en convenio entre Perú y los Estados Unidos de América, en 1,945, durante la Segunda Guerra Mundial.
Inicialmente, el antes Asilo de Ancianos, hoy conocido  con el rimbombante nombre de Centro Residencial de Atención Integral al Adulto Mayor «San Francisco de Asís», albergó a veinte ancianos quienes estaban protegidos, además, con alimentación, proporcionada por el Restaurante Popular, que se ubicaba en la esquina de Arica con Brasil, pero solventada por la SBPI, integrada por honorables y notables personajes de Iquitos, entre los que citamos al Dr. Pedro A. del Águila Hidalgo, don Joao Pinto Junior, quien hizo las gestiones ante el Ministerio de Salud y Asistencia Social para la adquisición de la Quinta Chanteclair, en 1,951, lugar donde hasta hoy está.
Como que es una institución que se mece en el vaivén político, el Asilo de Ancianos, ha pasado por muchas administraciones, donde se han perpetrado actos delictivos, utilizado como una despensa para hacerse de unos billetes, atentando contra la alimentación y la salud de los ancianos que jamás deben ser maltratados.
En la semana de su 62 aniversario, saludamos a los ancianitos, deseándoles que cada día que pasan en este albergue sea de tranquilidad y sosiego.
(José Verea)