Piensas: Pensar o no Pensar!

A veces entro en contradicción de pensar o no pensar, consideramos que los pensamientos como no se ven, no tienen valor, que sólo lo externo a nuestro cuerpo tiene importancia, qué solo lo que vemos con los ojos es la realidad.
Si pienso mucho analizo las circunstancias por las que he tenido que pasar, abriendo heridas y algunas solo viéndolas de lejos, si piensas mucho llegas a detalles que cuando estás con las emociones en movimiento, no puedes darte cuenta de las consecuencias; cuando piensas, miras más pausado lo pasado, tratando de entender tus reacciones, palabras, conductas y pensamientos, acabamos sorprendidos tratando de esconder esos recuerdos que aparecen que lo intentamos alejar de nuestra consciencia, consiguiéndolo, pero si piensas mucho las vuelves a recordar.
Cuando filosofo con mis amigos me doy cuenta que a veces me pierdo en superficialidades, que me entrego al sistema económico y que me desvío sin darme cuenta de las ideas o pensamientos que quería construir, y que algunos de ellos ya no están y que otros siguen por ahí arrinconados, esperando que alguna señal me haga reaccionar. Cuando nos reunimos a pensar, partimos desde cómo se encuentra la sociedad en la que vivimos, en cómo nos dirigen hacia fines sin sentido más allá del lucro de unos cuantos, y luego volamos hacia el mundo, a percatarnos de cómo los intereses y poderes bien establecidos, a nivel internacional nos dominan, nos condenan a una vida de esclavitud elegante sin cadenas, pero igual esclavos en un sistema impuesto, y nada natural.
Cuando me entrego a mis pensamientos solo, es un nivel diferente que al hacerlo junto a otras personas, podría ser aliviador como torturador, volver a los pasos que dimos viendo desde otras formas de pensar lo que hicimos, es una prueba emocional muy intensa, que podría liberar como condenar a la persona a sufrir o gozar de lo que hace y dice en su vida.
Sé que pensar es bueno, todos deberíamos hacerlo siempre, pero por a veces gastar tantas horas en analizar y de lo que abre en nuestros sentimientos, me lleva a preguntarme si es bueno estar meditando, en alerta, pensando, ya que no pensar podría no levantar nada, pero al mismo tiempo considero que sería más caótico. Y así me quedo en la duda, en el medio de buscar el equilibrio entre no darle tanta vuelta y fijarme en detallado, pero no se puede imponer a los pensamientos ya que aún es difícil dominarnos, aunque creamos que si lo hacemos nos equivocamos, y nos dejamos llevar.
Si no pienso, no me doy cuenta de las cosas, avanzo sin remordimiento y sin sentir mucho igual, tomo decisiones rápidas, sin medir los impactos fuera de afectarme o a mi entorno, me vuelvo frío ante el sufrimiento y necesidades de los demás y me vuelvo un ser que responde en automático, que cumple al pie de la letra lo establecido y que tiene que hacer lo que sea para sobrevivir y avanzar, y en ocasiones hasta sin consciencia de los actos y de cómo repercutirán.
Si dejo de analizar mis pensamientos o si me encierro a verlos claramente, en ambos casos se termina en un dilema, en un desgaste emocional, por eso tal vez, no sé, debería haber una función interna de nuestro cerebro que nos ponga al medio siempre entre pensar y no pensar, donde no dejemos pasar las cosas, pero que tampoco le busquemos tanta explicación a la situación, debería haber la forma de regular nuestros pensamientos que cuando salen de nuestra cabeza se convierten en hechos, en algo visible que ya nos pone en evidencia de lo que somos.
Para no deprimirme o ponerme ansioso, siempre recuerdo que el hombre es una especie un proceso de evolución, con un cerebro donde domina el salvajismo natural y que pasarán varios años hasta que logremos comprender que es lo que somos como especie natural y que es este mundo social impuesto en el que vivimos.
Por eso sigamos empujando la Re-Evolución Amazónica en “Hablemos Claro” por Amazónica de televisión – canal 2, de lunes a viernes de nueve a diez de la noche, gracias al Instituto de Trascendencia Personal.

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