Piensas: Lenner Jackson

Fernando Herman Moberg Tobies
http://riendasciegas.wordpress.com
hmoberg@hotmail.com
@FernandoMobergT

 

Muchas veces la vida te golpea sin que reacciones en el momento, sin que se pueda sentir el daño que se viene, a veces nos da tan duro que los pensamientos se esconden y los sentimientos huyen de la razón.
Siempre que viajo extraño a mi familia, recuerdo el amor incondicional que me tienen, y la forma de compensar por no verlos algunos días es comprándoles algunos recuerdos o cosas que sé que les gustan, camino por las tiendas pensando en la sonrisa de cada uno de ellos y hasta inclusive en mis mejores amigos que son parte de mi vida, quisiera llevarles las cosas más caras pero intento darles algo que al menos este al nivel de lo que valen para mí de acuerdo a lo que tengo, que está más allá de lo material.
He visto llorar, preocuparse como si fuera su propio mundo el que se cayera a mis amigos y familia, no es la mejor forma de comprobar el afecto pero he sentido con gran agradecimiento que no estoy solo.
Es difícil manejar las emociones cuando se está enamorado, es difícil mantener la inteligencia cuando manipulan tus deseos, tus anhelos, tus sueños, es difícil ver la realidad cuando te crean un nuevo mundo solo para mantener intereses que vuelven ciego al corazón de uno que no conoce la maldad, es difícil cuando te enamoras de alguien que sus valores tienen precio pagable, es difícil cuando entregas tu alma a alguien que solo tiene miseria en el corazón.
Hay situaciones de las que no se hablan, quedan como temas prohibidos para no levantar al dolor, y cuando conoces la desesperación y logras ser paciente, te das cuenta como poco a poco el panorama se vuelve a aclarar y logras ver a donde te estaban llevando.
Me enamoré de una idea, me enamoré de alguien que tiene o tenía precio, y darme cuenta y aceptar que fui parte de una jugada fría y calculadora me ha costado un precio personal que jamás quisiera volver a pagar o equivocarme. Una persona que desde los trece años ha tenido un marido de treinta y tres, y que de vez en cuando ha estado en la cama de otros por dinero o regalos inclusive con muchos mayores de cuarenta, ya no es una persona inocente a pesar de su edad.
La diferencia entre un joven y un adolescente más allá del físico, son las experiencias que dan una forma de pensar y actuar, y alguien que manejó sus intereses como cazador de oportunidades sin que le importe la persona que cubre sus necesidades, no es una persona psicológicamente sana, es un psicópata, un enfermo social que no se recuperará, ya que sus pensamientos por más de cinco años han aceptado día a día como normales la forma de actuar o pensar, y más aún cuando las mentiras son una obra de arte de sus labios, allá las pobres que le creen, lo evidente no se hace presente con palabras, lo evidente se logra ver con la intuición.
Uno no pide enamorarse de alguien o en mi caso no fue así, no sé porque llegó a mi vida, hasta ahora intento buscarle la lección positiva, el mensaje divino a todo lo que me ha pasado. Cuando terminé con mi primera pareja me dediqué a construirme, a demostrar lo que podía valer, y no fue nada fácil, me ha costado no sólo sacrificios y lágrimas, me ha costado llevar a extremos a mi físico para hacer respetar mis ideas, días sin dormir, comiendo sin compañía fuera de horas, sin salir a reuniones sociales por el cansancio los fines de semana, y lo conseguí, mi sonrisa no se dejaba apagar por nada, mi familia y amigos eran tan felices como yo de lo que iba consiguiendo, hasta que apareció, hasta que me atrapó por andar distraído en querer crecer profesionalmente, me dejé llevar por miradas y sonrisas que me condenaron al terremoto de mi vida.
Lo llegué a amar hasta el nivel de descuidar mis ideales, no logré comprender cómo pudo trabajarme, me sorprende que después de algunos besos y que nuestros cuerpos se unieran me haya llevado al juego que quería jugar, haciéndome creer que era real, dejando a un costado mi orgullo, mi amor personal y mis esperanzas, me convirtió en lo que quería que fuese para él, y cómo a las justas el tiempo me daba para verlo, no reaccioné en el momento de frenar el descontrol.
Iba al trabajo en la mañana y en la tarde, en la noche a la televisión de lunes a viernes, sábados trabajo social todo el día y domingos escribir para el periódico, mis mejores amigos en Lima y mi familia en sus quehaceres, el tiempo para estar conmigo mismo, para meditar, para pensar, filosofar, proyectarme, fueron cambiados por estar a su lado, venía a mi casa todos los días en los espacios que tenía para descansar, me escuchaba todo lo que le contaba pero nunca decía más de diez palabras sobre el tema, hacíamos el amor y se iba, siempre pasaba algo, su vida parecía ser un drama, problemas, accidentes y lo que fuera que necesitaba que yo fuese a solucionar a veces con dinero y a veces con el poco poder que iba consiguiendo.
Empezó a imponerme sus problemas, para él yo tenía que resolverlos como sea sin que importe lo que yo pensaba o sentía, cuando la duda llegaba a mi cabeza, el veía la forma de mover mis emociones con sonrisas, caricias, palabras, haciendo que dejara de escuchar los consejos de mis amigos y familia que se empezaban a dar cuenta que yo ya no era el mismo, que algo pasaba, ellos ya habían visto el panorama del cual no me podía alejar.
Yo empezaba a ver situaciones que no iban con mis valores, con la formación que mis padres me dieron, le terminaba y me iba de viaje intentando despejar mi mente, antes de tomar el avión de regreso a mi ciudad, él buscaba la forma de que yo pusiera a un lado mis convicciones de superación, y volvíamos, yo a mi rutina de estar ocupado todo el día, y él de por horas reforzarme que era amor lo que sentíamos.
Me di cuenta tarde de todo, cuando la maldad que hizo no solo me había destrozado, sino que arrasó con todos mis seres queridos; al principio no podía entender todo lo que estaba pasando, más de un año manipulado, usado como si fuera cualquier cosa que no tiene valor para darle importancia. Antes de que todo terminara, ya habían pasado más de cuatro oportunidades en donde había podido comprobar que él podía ser un psicópata. Busqué ayuda fuera de mi círculo, me dieron unas pastillas para poder seguir con mi trabajo sin aferrarme a mi cama, ya me había lastimado directamente, el perdón se volvía algo rutinario y yo le buscaba a mi razón que huía, le pedía desesperadamente que reaccionara por favor, y no podía entender cómo puede destruirte alguien que te ama, o que eso decía.
Las personas son el producto de la formación que recibieron, más allá de tener dinero o no, y yo no podía darme cuenta de lo que me estaban haciendo o jugando porque esas situaciones jamás las he visto en mi entorno, la educación genera formas de pensar y actuar, yo fui educado en un entorno sin manipulaciones, sin aprovechamientos, sin mentiras, sin maldad, a diferencia de él, que a pesar de su corta edad jugaba mejor escenas en canchas donde la educación de calidad no es importante, por eso a pesar de la diferencia de edades, yo no me percataba de la jugada que me estaban haciendo, como dicen, me faltó la calle que a él le sobraba.
No podía creer lo que veía, por intentar limpiar y excusar sus acciones, me expuso junto a toda mi familia y marcas que represento al circo popular, a ser la noticia chabacana de un pueblo que está en proceso de comprender qué es la vida, y eso es evidente, ya que Iquitos está en el tercer mundo, con procesos que nos faltan avanzar para estar en otro nivel de respeto y comprensión de la diversidad humana como especie natural.
Conocí que era una crisis, mi familia no se merecía pasar por eso, mis amigos eran juzgados por el cariño que me tenían y que jamás desapareció, se fortaleció, no debieron tocar a las empresas que confiaban en mi trabajo por mi dedicación sin mezclar los aspectos personales, ya que yo fui el que se equivocó, no ellos. Ahí me di cuenta que en su corazón no había amor, ni para mí, ni para su familia que poco lo conocían o solo veían lo que él quería mostrar, sin darse cuenta que es un psicópata. Ahora comprendo que no tiene amor para nadie, ya que nunca dejó sus jugadas, solo las perfeccionó.
Me deprimí por lo que yo me había hecho, por lo que yo mismo había permitido que me hagan, yo jamás busqué hacerle daño, lo amaba, y si alguna vez reaccioné de mala manera fue por la desesperación que él mismo despertaba en mí.
Bajé de peso, subí de peso, me alejé de cualquier distracción, empecé a volver a ir a misa por petición de mi papá que me veía muy triste y quería como sea que yo esté mejor, lo acompañé y conseguí algo de paz. Pero hace unos días antes de volver a salir del país, decidí celebrar mi cumpleaños, mi último año de juventud, quería reunir a todos mis amigos y familia, bailar con ellos, sonreír con ellos, llenarme con el amor que me tienen y agradecerles por estar siempre a mi lado, así que hice una reunión gracias a algunos empresarios que querían verme feliz ese día.
Estando en los preparativos, no nos abastecíamos junto a mi asistente y mi mamá se unió, yo la miraba cómo se preocupaba en ayudarnos a pesar de que semanas atrás la había decepcionado, asaba las carnes con entusiasmo, acomodaba los vasos, los platos, la veía contenta, sonriendo, en ese momento me fui corriendo a mi cuarto, me dolía haberla hecho pasar por todo lo que pasamos, mis lágrimas no se detenían, las consecuencias fueron muy fuertes teniendo aún algunas situaciones por resolver, y mi familia que siempre ha estado incondicional para mí, no debieron pasar por eso.
De la ventana sin que se fijara que yo la estaba viendo, se la sentía contenta, poniendo todo en orden para que yo pudiera gozar de la celebración por mi cumpleaños, olvidando las heridas y perdonando con el corazón, en ese momento viendo a quién me dio la vida y me regaló su juventud, me di cuenta que nadie debe volver a lastimar a mi madre, NADIE, peor por mi culpa. En ese momento me di cuenta de que ya nunca más te quiero a mi lado, ni en mis pensamientos, ni en mis recuerdos.
Seguimos con la Re-Evolución Amazónica de lunes a viernes de nueve a diez de la noche en “Hablemos Claro” por Amazónica de televisión-canal 2. Saludos a todos mis lectores y televidentes desde Buenos Aires, Argentina. Feliz Cumpleaños Fernando Herman Moberg Tóbies.

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