ORDENANDO LA CASA PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE EN EL VALLE DEL RÍO APURÍMAC.

POR: JUAN SOREGUI VARGAS.

Supongamos que Usted, estimado lector,  se decida a comprar  un terreno de 3 hectáreas por la carretera Iquitos-Nauta. Antes de adquirir este espacio para su nueva vida, lo primero que tiene que hacer es consultar con los integrantes de su hogar para hacerla real, viable y sostenible en el tiempo. Luego, tendrá que evaluar el terreno seleccionado donde vivirá, las condiciones físicas, químicas, carreteras de acceso, energía eléctrica, agua y otros componentes de una vida llena de paz, sin dejar de usar la moderna tecnología de la comunicación y el circuito económico y social de sus actividades. Después de este análisis general, y una vez convencidos los integrantes de su familia, Usted con los técnicos y profesionales respectivos, tiene que analizar mejor el terreno adquirido para ubicar donde va a ser su morada, su fuente de agua, su energía eléctrica, su criadero de gallinas, el cultivo de hortalizas, el cultivo de otros productos agrícolas y ver la ubicación de fuentes de agua subterránea y superficiales para instalar pozas para la crianza de peces de consumo, un espacio para ubicar su taller y almacén. Todo esto es lo que podríamos llamar una zonificación ecológica y también económica. Sin olvidarse de ubicar un área donde se practique el deporte (mente sana en cuerpo sana decían los griegos) Esta evaluación detallada de su terreno, le dará a usted la certeza que su existencia y la de su familia  va a ser sostenible en el tiempo, por supuesto, con trabajo participativo no solo para las actividades de producción de elementos para la alimentación, sino para la comercialización de sus productos a los diferentes mercados ya sea en el mismo lugar donde vive o trasladándola.

Dos ejemplos de manejo  sostenible de nuestros recursos: la granja familiar Ángelo que queda por la carretera Iquitos Nauta  y la del Complejo Centenario de los padres Agustinos, ubicada por la zona Oeste de Iquitos, por la comunidad de  Anita Cabrera.

Cuando Usted visita estos espacios de vida sostenible, especialmente esta última que es de acceso público, se dará cuenta que los propietarios del predio han instalado campos de fútbol, de futbolito, de básquet, de vóley, piscina, criadero de conejos, criadero de peces, áreas donde se sembraron plantas ornamentales y frutales nativos, cultivo de hortalizas, un pequeño ambiente para expendio de comida y bebidas, una maloca de recepción y descanso, una oficina, casa para guardianías y auditorios. Es decir todo un sistema ecológico y económico conectado con el mundo moderno. ¿Cómo se hizo esto? En primer lugar analizando los diferentes ecosistemas del terreno, para luego integrarlos y luego, por supuesto, con apoyo financiero implementar lo que describimos en los párrafos anteriores. Estos dos ejemplos en pequeño se pueden utilizar para hacer planes de desarrollo de regiones, de provincias, de distritos y de localidades. Esta forma de plantear el desarrollo sostenible de la Amazonía, se encuentra en la filosofía de trabajo de algunas empresas responsables, como la loretana de Amazon Business & Consulting (ABC) y en instituciones de investigación como el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP)

Si miramos los dos buenos  ejemplos y las propuestas y estrategias de trabajo de los promotores de los locales descritos, se puede aseverar que ha existido lo que los profesionales y técnicos del IIAP y de otros organismos  lo conocen como Zonificación Ecológica Económica, de tal manera que el uso de los recursos suelo, agua y aire, sean no solo para satisfacer las necesidades básicas primarias del hombre, sino que sean rentables económicamente con respeto al ambiente e inclusión social.

Y, eso, según los informes de resultados del personal del IIAP y de comuneros,  es lo que se está haciendo en el Valle del río  Apurímac (VRA) extensa área del VRAEM, entre los departamentos de Cusco y Ayacucho, con participación de los habitantes, y con aporte de los recursos económicos de las diferentes municipalidades, cuyos gobernantes han entendido que primero tiene que haber un análisis o evaluación de sus territorios para el uso sostenible de  los recursos naturales o la implementación de actividades agropecuarias, forestales o mineras que respeten al ambiente y con justicia social.

Desde 2008, los profesionales y técnicos del IIAP han viajado por esas zonas del VRA. Varones y mujeres han recorrido montes y quebradas, y con sus ayudantes y participación de los comuneros previamente capacitados  han evaluado y vienen evaluando los terrenos, zonificando las zonas para el uso adecuado, desde las cuestiones forestales, agropecuarias, piscícolas hasta  la minería responsable, elaborando una herramienta de trabajo valioso para los gobernantes regionales y locales, para los empresarios y los miles de habitantes, que ven en esta propuesta un mecanismo viable de mejorar su calidad de vida con las sugerencias de los trabajadores de este organismo, y, por supuesto con el aporte promotor y económico de las municipalidades. Solo ordenando la casa podemos crecer económica y socialmente con respeto al ambiente. Un ejemplo de acción decidida de los gobiernos locales de esa zona que se debe imitar en nuestra región, instrumento que puede servir incluso para las grandes ciudades.