Miradas y reflexiones para la renaturalización del territorio y paisaje de Iquitos

Por: Arq. Moisés Guillermo Porras Ramírez
Mag. Arquitectura, Urbanismo y Desarrollo Territorial Sostenible-PUCP

En el marco del XVI Congreso Nacional de Arquitectos “Construyendo ciudades sostenibles en la Amazonía” desarrollado la semana pasada en nuestra ciudad de Iquitos, el arquitecto de corazón loretano Moisés Guillermo Porras Ramírez, presentó su trabajo de investigación como ponencia denominado: “Miradas y reflexiones para la renaturalización del territorio y paisaje de Iquitos”. El trabajo es una invitación a viajar a través de su mirada para mostrar lo que solo a partir de 11 años de distancia ha podido ver y entender. Ofrece la distancia de un iquiteño. Su primer esquema de propuesta busca recuperar las relaciones y memorias construidas con nuestra tierra a través de los sistemas de bosques y aguas que han soportado nuestro territorio. En sus propias palabras:
“La selva amazónica ha funcionado como un depósito de signos generacionales. Tenemos un territorio que es el resultado de prolongados procesos co-evolutivos entre seres humanos y ecosistemas, cultura y naturaleza. Así, múltiples periodos de civilización se estratifican a manera de palimpsesto sobre el territorio vivo de Iquitos, cargándolo de valor y sentido. Y concibiendo paisajes resultado de la doble acción artística y humana de modelar y mirar el territorio.
Iquitos, territorio de condición geográficamente insular y antropogénico se ubica dentro de un conjunto de ecosistemas de bosques inundables, ríos y quebradas, convirtiéndola en un territorio inestable y en movimiento constante. Está sometida a la temporalidad y movilidad tanto horizontal como vertical de los ríos, evidenciada en las inundaciones. Estas últimas son el principal mecanismo regulador estacionario que transforma y regenera el territorio, condicionando a la vida silvestre y a las sociedades que lo habitan.
El sistema ecológico e histórico de la selva amazónica, asumida por los asentamientos originales y posteriores se ha visto doblemente afectado, por un lado, la desterritorialización, producto de las miradas e intervenciones por parte de las sociedades colonizadoras, y por otro lado por los impactos del cambio climático, trayendo como consecuencia no solo un desbalance en sus ecosistemas y bienestar humano, sino que también un bloqueo en las continuidades de relaciones territoriales y de cuidado. La idea mal concebida de desarrollo por parte de las sociedades actuales ha llevado a Iquitos no solo a la pérdida de memoria territorial, sino que también a una desnaturalización y desmitificación que es necesario revertir para devolver el goce de sentirnos plenamente humanos, pues los sistemas naturales de bosques y aguas han sido un lazo fundamental de relaciones entre sus comunidades y son los que permitirían recuperar lo dañado.
Tomando en cuenta la concepción territorial del mundo indígena-amazónico, donde el territorio no se define por fronteras ni limites espaciales, sino por las marcas geográficas que señalan la ligación de un grupo humano a un paisaje y una historia, se plantea restablecer las relaciones territoriales y de cuidado. Permitiendo que el ordenamiento territorial funcione a través de relaciones, mirando al territorio como un cuerpo viviente que se alimenta, reproduce y teje relaciones con otros, ya sean de conflicto o de acuerdos con agentes humanos y naturales. Alberto Magnaghi -con similar actitud- plantea que hay que tratar al territorio como un ser vivo de alta complejidad
A través de los sistemas de bosques y aguas que continúan soportando a Iquitos, se propone re-tejer sus vínculos con el sustrato natural que le dio origen, articulando los lugares que conservan memoria territorial y de cuidado a lo largo de los barrios de Iquitos, Belén, Punchana y San Juan, pues en ellos se expresan pensamientos, ideas y emociones comunitarias. Este nuevo tejido de lugares a partir de sistemas de base natural y emocional, permitirá un restablecimiento en la continuidad de las relaciones territoriales y de cuidado que construyen paisajes. Se trata de re naturalizar dialogando de manera leve y precaria con el territorio para logar un alto impacto emocional y vivencial de los lugares que habitamos. Es decir, se propone un desarrollo urbano sostenible que no desmitifique a la Amazonía”.
Debemos reflexionar sobre el modo en que venimos habitando nuestra Amazonía, talando y drenando nuestros bosques y quebradas, y produciendo diversas vulnerabilidades que son posibles revertir a partir de un entendimiento transversal y un trabajo interdisciplinario que permitan validar, reforzar y ejecutar cada una de las propuestas. El desarrollo de estas soluciones no podría ser posible sin una buena gobernanza, con un liderazgo efectivo, un conocimiento de los límites en los ecosistemas, una eficiente planificación en el uso de suelo, una participación ciudadana, y una buena educación con sociedades cooperativas, donde estén informados, en sinergia, con predisposición a colaborar y cuentan con capacidades reflexivas y de propuesta. Todo esto en conjunto permitiría abrir caminos viables para un desarrollo sostenible en la Amazonía a través de una re naturalización y concientización del territorio, re afirmando así de los paisajes de Iquitos.

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