Mensaje rosado

Honor a nuestro Ejército del Perú que en tiempos de paz debe aliarse en busca de solución a problemas sociales que aquejan al país, porque a todos nos afecta sea civiles o militares, y sea dentro o fuera de nuestros hogares y dentro o fuera de nuestras instituciones.
Todos y todas somos testigos a diario por los diversos medios de comunicación sobre la agresión física y sexual a mujeres de todas las edades, el porcentaje de casos es altísimo, y también se exige que la justicia actúe de forma estricta con la ley en la mano.
Se necesita también sensibilizar a los hombres y a las mujeres agresoras (estas últimas en mínimo porcentaje, por lo menos así lo reflejan las denuncias), para que este estado de violencia dentro de los hogares vaya cambiando por el bien de nuestras familias.
Honor al Ejército Peruano que tuvo la valentía de comprarse este problema social agudo que nos está destruyendo y al ponerse el mandil rosado símbolo de la campaña nacional han demostrado agallas, valor, firmeza, gran personalidad y nos han transmitido mucha energía, para seguir en esta lucha.
Hace 30 años, aproximadamente, cuando en el año 2006 se empezaba a hacer un poco más visible este problema, era muy poca gente y al mismo tiempo incomprendida quienes llevaban el mensaje de cambios de actitudes, y las respuestas al plantearse el problema de la violencia familiar era que se trataba de un asunto de “cuatro paredes”.
En el tiempo se pudo demostrar que no era así. Una mujer agredida iba a parar al hospital convirtiendo el tema en un problema de salud pública. Un niño en un hogar con violencia su rendimiento escolar es negativo y esto se refleja en las estadísticas educativas, entonces pasa a ser un problema de educación pública. Quedó demostrado que no es de cuatro paredes.
Y con su apoyo poniéndose los mandiles rosados como símbolo de la campaña contra la violencia hacia la mujer y en la familia, el Ejército del Perú apoya el mensaje que la violencia en sus diversas formas también ocurre en las instituciones públicas y privadas de nuestro país y que todos y todas, estamos llamados a luchar contra ese enemigo que nos destruye de forma interna como externa (el alma y el cuerpo), y así nos destruye la vida armoniosa en la familia-hogar y la familia-laboral.
Felizmente ya no somos pocos en esta batalla. Gracias Ejército del Perú por unirte sin prejuicios, avivando su rol institucional con la sociedad e invocamos a todas las entidades a sumarse a este esfuerzo cambiando actitudes.

Comments are closed.