Medidas protectoras de la infancia

Cada vez que sucede un hecho dramático en relación a nuestra infancia, nos ponemos a debatir sobre las inseguridades y las situaciones a las que está expuesta durante el día y la noche, y no tenemos medidas que realmente la proteja.
El caso del niño secuestrado y que al cierre de la presente edición estaba en proceso de confirmación su hallazgo sin vida. Al margen de ser o no el cuerpecito encontrado del pequeño en referencia, que todo resulta muy doloroso, tenemos que seguir movilizándonos, contribuir a encontrar a los responsables del enorme daño causado al inocente niño, hasta lograr mejores condiciones para nuestra infancia.
Tenemos a los niños que van y se regresan solos del colegio. Esto es una escena de todos los días por diversas razones justificadas o no, es preocupante porque se exponen en las calles, en la zona rural en los caminos, como en la carretera a Nauta se observan menores de muy corta edad caminando solitos.
El tema de seguridad en estos tiempos es muy complicado, pero no imposible de establecer algunas normas comunitarias, del vecindario, de la comunidad educativa, de la sociedad en su conjunto para proteger a nuestros menores de edad, nuestros tesoros. Tenemos que pensar en ello y actuar.
Esta es una parte de la violencia de extraños que sufren nuestros niños, porque existen otras formas de violencia que están a la vista en el día a día. No esperemos que les pase una desgracia como al niño Elmercito para recién reaccionar, pedir ayuda y protección real.
Así nos estamos quedando en la protección a la infancia, estamos haciendo casi nada, porque esos seres inocentes siguen en las calles como vendedores hasta altas horas de la noche y de la madrugada, y durante horas del día. Nos parece normal. No queridas y queridos lectores, eso no es normal. Eso es repugnante para una sociedad que se precie humana, sensible y protectora de los derechos de la infancia.
Qué estamos esperando para que evitemos que haya niños en las calles exponiéndose, haciendo el trabajo que sus padres y madres deberían solos estar haciéndolo. Que el Estado amplíe los albergues para tenerlos protegidos allí, ya que sus progenitores no entienden su rol. Esto es una emergencia que no queremos ver. Abramos los ojos. Esto sería invertir en capital humano.

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