Más de mil millones de personas hay en el mundo que viven con deficiencias físicas, mentales, intelectuales, que a largo plazo, pueden impedir su participación en los quehaceres de la sociedad, en igualdad de condiciones con quienes no padecen estas limitaciones. Eso, los hace sufrir una serie de marginaciones y desigualdades, que determinan menos oportunidades para acceder a un puesto de trabajo.
Conociendo esto, organizaciones mundiales han venido apoyando todo aquello que va en favor de una buena educación para ellos, promoviendo métodos de una educación integradora a fin de que quede garantizada la igualdad de oportunidades.
Ese es el quid del asunto. Educar al discapacitado con las mismas  herramientas que se utiliza en la enseñanza de los demás. No por tener lesionada una o las dos piernas, una persona ya no puede desempeñarse tan igual o mejor que otro que no sufre ese problema. Porque, hablando en oro, tenemos a personas que no tienen manos y sin embargo son pintores.
En nuestro entorno social tenemos a muchas personas que a pesar de sus limitaciones físicas, desarrollan su trabajo con eficiencia en muchos campos, lo que les ha merecido la felicitación de sus jefes y el reconocimiento de sus compañeros de labores, quienes se sienten orgullosos de ellos.
Al haberse celebrado el día nacional de las personas con discapacidad, queremos llegar a ellos con nuestra palabra de aliento, a no desmayar en sus propósitos de superación.
Y, a la sociedad, a mantener la decisión de tenerlos en tan iguales condiciones, para que estas personas sigan siendo materia de una permanente labor de inclusión en el trabajo diario.