Por las poblaciones presentes y por las nuevas generaciones no debemos abdicar, sino, perseverar; y por qué no? Marcar el paso o hacer el seguimiento a cada anuncio que realizan las autoridades centrales porque muy fácilmente se olvidan después, o nos meten en un embrollo de tal forma que las obras financiadas se quedan apenas iniciadas. Lo que viene sucediendo con el Hospital Iquitos.

Es terrible escuchar que ganan licitaciones empresas que tienen problemas graves y que luego no pueden continuar ejecutando las obras. Tanto inepto hay en el gobierno central, tanta negligencia por funcionarios y técnicos quizás acostumbrados a otras jaranas de corruptela con este tipo de acciones. Es que estos dudosos procesos truncos nos llevan a pensar lo peor.

Ayer mismo, se dio otro anuncio fabuloso, lo que por años venían esperando las comunidades indígenas y lo que centenares de otras comunidades campesinas y de urbes vienen esperando, es la dotación de energía eléctrica para el beneficio de sus pobladores.

En tal sentido, el ministro de Energía y Minas, Gonzalo Tamayo Flores, se ha encargado de anunciar una inversión de 26.5 millones de soles para la instalación de 62 centrales de generación fotovoltaica y 626 sistemas fotovoltaicos particulares (paneles solares). “El proyecto está avanzando, esperamos que en setiembre se terminen los estudios definitivos e iniciemos lo antes posible la ejecución de las obras”.

Eso ha dicho el Ministro Tamayo, y nos parece incómodo que haya hablado en condicional, como que dudando de la culminación de los estudios definitivos. Acaso nuestros profesionales y técnicos no están en la capacidad de establecer un cronograma que apunte con seriedad y responsabilidad el cumplimiento de objetivos y metas.

Si desde los responsables de la ejecución no se ponen el “sí o sí” de la marcha del proyecto de electrificación rural, en este caso, quién lo va a hacer. Tenemos la dolorosa experiencia de la electrificación rural en la zona de la carretera Iquitos-Nauta y otras provincias de Loreto, que hasta ahora siguen entrampadas por deficiencias en los procedimientos, hasta equívocos en los materiales a utilizarse. Por lo menos hasta ahora no nos confirmaron si ya están iluminando.

Evidentemente que no, caso contrario se habría anunciado con mucha rimbombancia. Todo está en silencio. La obra se trunca, vienen más adendas, más presupuesto adicional para que puedan culminarse, y mientras tanto cables y otros accesorios instalados en riesgo de ser llevados por personas inescrupulosas. Así estamos desde la cabeza del país que es el gobierno central. Todo ese aparataje congresal y presidencial.