Mantenimiento de espejos de agua no parece prioridad

  • En la región Loreto tenemos innumerables ríos, lagos y quebradas.
  • Las orillas principalmente se encuentran totalmente descuidadas y llenas de basura.

 

Estamos viviendo un escenario de propuestas de los candidatos tanto al gobierno regional como a las municipalidades provinciales y distritales, y entre los temas de indudable interés no hemos visto puntualmente el mantenimiento de los espejos de agua empezando por las orillas.
Nuestra ciudad está rodeada de agua de los afluentes del río Amazonas, tenemos al Itaya, Nanay y al lago de Moronacocha. Y se ha podido notar el descuido en que se encuentran las orillas, llenas de basura como botellas de plástico, bolsas de plásticos, latas, restos de cartón plastificado y de cáscaras de frutas, entre otros elementos.
En más de tres décadas de trabajo periodístico reporteril no recordamos un plan serio y viable sobre la limpieza de la ribera e incluso en época de creciente sobre el mantenimiento que implique el retiro de troncos y palos que van bajando por el desbarrancamiento, originado por la fuerza de la corriente que va minando la tierra del canto.
Lo que sí tuvo una atención fue la defensa de la ribera de la ciudad de Iquitos a la altura del Bulevar o Malecón Tarapacá, cuando el cambio de curso del río Amazonas golpeaba con mucha fuerza amenazando con desbarrancar toda esa zona.
Pero la solución final fue el dragado en Padre Isla y la corriente terminó golpeando más debajo de Masusa, llevándose a todo un pueblo conocido como Santa María, obviamente que antes los habitantes se retiraron del lugar.
El asunto es que un Plan de Mantenimiento de la Ribera de Iquitos, además de la limpieza por un tema de salubridad, contribuirá a mejorar la calidad de vida de quienes con mayor frecuencia o a diario circulan por esos sectores. Es una responsabilidad de las autoridades, así como realizan el mantenimiento de carreteras. Además será una mejor vista para los visitantes nacionales y extranjeros.
Cabe recordar que hubo iniciativas de personas hasta de clubes y otras organizaciones que se dedicaron a limpiar la ribera como un acto de colaboración y de llamada de atención al mismo tiempo, para que los usuarios del sector contribuyan no ensuciando.
Aprender a guardar la basura que producimos hasta encontrar un depósito es un ejercicio que nos falta practicar y así todos contribuiremos en tener no solo la ribera, sino toda la ciudad limpia. Así como restablecer la costumbre de barrer la vereda de la casa, arreglar los jardines y no cortar los árboles, más bien sembrar y cuidarlos.
(Diana López M.)

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