Según declaraciones del director regional de salud, no tenemos por qué preocuparnos de contraer dengue o chikungunya, que son primos hermanos en este tipo de enfermedades tropicales.
Lo que olvida la autoridad de salud es que los transmisores de estas enfermedades no conocen  fronteras ni distancias para ir o venir de un lado a otro del territorio amazónico.  No se quedan en un solo sitio, van de un lado a otro.
En una especie de triunfalismo de lo que se está haciendo en esta parte nuestra, la autoridad de salud asegura que estamos, por el momento, libre de estas infecciones que no solamente pueden afectar a las personas por un determinado período, sino también llevarlas a la muerte.
Como órgano de prensa responsable de sus opiniones, tenemos el derecho a ejercer nuestra palabra que va desde la duda, hasta dar un consejo, en lo concerniente a lo que se asegura, que estamos libres de ser víctimas de estas enfermedades.
En esto último, permítasenos decir que una permanente prevención en lo que a eliminación de fuentes de contagio se refiere, debe hacerse periódicamente a fin de no permitir que las larvas se multipliquen y luego infecten a las personas.
En estos casos, no hay que llegar a extremos en declaraciones. La realidad nos enseña que si no tenemos un arsenal para  combatir a estas enfermedades, estamos perdidos.
La vida humana no solamente depende del cuidado que pueda tener cada persona en su vida diaria, sino del celo que las autoridades pongan en el cumplimiento de todo eso que significa poner en alerta a la población y de darle la protección necesaria.