La mochila naranja

  • Presuntas irregularidades en la DREL:

Por:     Adolfo Ramírez del Aguila.
    Docente de Educación Secundaria

 

El drama de la gestión pública es de nunca acabar. Los desastres naturales nos han hecho olvidar un poco lo de la mega corrupción de los ex presidentes peruanos aceitados por la brasilera Odebrecht; sin embargo, los huaicos se encargaron de evidenciar las toneladas de lodo de la corrupción de los alcaldes, que por malversar los fondos oficiales asignados, no hicieron las obras de prevención.
En nuestra región, para estar a tono con este desolador panorama creado por la falta de ética de nuestras autoridades, la Dirección Regional de Educación de Loreto (DREL)  se ve nuevamente envuelta en presuntos actos de corrupción. A los escándalos recordados y bautizados por la prensa como: «las bicicletas desaparecidas», «los libros malogrados» de las pasadas gestiones, se agrega ahora el escándalo de «las mochilas de empresas fantasmas».
Los peritos de la Procuraduría Anticorrupción y del Ministerio Público, en este pasado fin de semana, intervinieron de oficio, para recabar información y armar un cuadernillo de investigación para posiblemente denunciar a los funcionarios del Gobierno Regional de Loreto que resultaren implicados, en especial al Lic. Danny Sifuentes Talexio, actual director de la DREL. Las mochilas del escándalo  que ya fueron entregadas a los estudiantes de bajos recursos económicos, se repartieron en el marco del bullanguero «Vamos al cole» promovido por esta dirección educativa, con costosas propagandas.
Muchos pensaremos qué de malo tiene que se entregue mochilas a los estudiantes pobres de nuestras escuelas, no hay nada de malo por supuesto. Lo malo está, que en estos proyectos de ayuda social, hay siempre la tentación de sacarle la vuelta a la ley de contrataciones, como tal parece que se dio en este escandaloso caso. El periodismo de investigación, siempre incomodando al poder por sus valientes pesquisas, hizo un seguimiento a las mochilas y se dio con la sorpresa que la empresa que confeccionó las prendas escolares, tal parece, es una empresa fantasma.
Los medios de comunicación, haciendo su labor de buscar la verdad, abordaron al director de la DREL y en una entrevista accidentada, el Lic. Danny Sifuentes, caracterizado por su locuacidad, prácticamente se quedó mudo ante la prensa y eludió las incómodas preguntas de los periodistas. Se escudó diciendo que: «Este caso ya la fiscalía está investigando y que esperemos los resultados, no tengo nada más que responder».
Cuando inició su gestión el actual director de la DREL, le puso un nuevo dinamismo al sector. Se encumbraba en la alta dirección, nada menos que un profesor curtido en las aulas de la escuela pública, egresado de las canteras profesionales de la UNAP y aquilatado en el movimiento sindical clasista del Sutep. El profesor Danny Sifuentes, en su meteórica carrera pública en la actual gestión del gobernador Fernando Meléndez, primero estuvo como director regional de trabajo, luego como director de la UGEL Maynas, también se desempeñó como gerente de desarrollo social y por último como alto asesor del actual gobernador regional.
Con esta primera denuncia que le cae al profesor Danny, se demuestra una vez más, que la gestión pública tiene sus retos y dificultades, sus inconvenientes y frustraciones, sus riesgos y decantaciones. Seguramente, si los resultados de la fiscalía ameritan una ampliación de investigación, el gobernador echará la responsabilidad a sus funcionarios y pedirá la renuncia del director de la DREL, su funcionario estrella y hombre orquesta. Nuestro sector, nuevamente entrará en la incertidumbre de liderazgo y los problemas graves que aquejan históricamente a la educación loretana, tendrán que esperar hasta que el nuevo designado o designada, se acomode en su sillón de director (a).
El huaico de problemas en el sector educación no toleraría un intempestivo cambio de funcionarios, prácticamente al inicio de este año escolar. Ya fueron «dados de baja» casi todos los directores de las UGELes que habían entrado según la selección meritocrática; y ahora, posiblemente se cambie al director de la DREL.  La educación en nuestra región, exige que de una vez por todas, se tome en serio la emergencia y se activen todos los mecanismos para ofrecer soluciones concretas en base a políticas de Estado, para que el que viene, continúe con la gestión y no vuelva a descubrir la pólvora.
La calidad educativa está de capa caída, la comprensión lectora y la capacidad matemática de nuestros alumnos no hay cuando mejore significativamente. Muchas escuelas aún no tienen el equipo completo de maestros y tienen dificultades para empezar el año escolar, los niveles de deserción escolar son para preocuparse, la corrupción de muchos directores de instituciones educativas son pan de cada día. La Ley de la Carrera Pública Magisterial es un cuento más, la mejora de la calidad de vida de los maestros es deplorable, las escuelas se caen literalmente a pedazos, en fin, los viejos problemas de siempre que ya parecen lamentos eternos.
Con un panorama así, el director regional de educación tiene que ser un funcionario que no solo tenga reflejos políticos partidarios, sino más que todo, competencia profesional y meritocrática. Necesitamos un director de la DREL que tenga capacidad de liderazgo para el trabajo en equipo, y, tenga una gran sensibilidad social y más que todo sea un hombre honesto y apasionado por el quehacer educativo.
Que Jesucristo, el maestro de maestros, nos acompañe en esta cruzada por encontrar una salida a la crisis educativa. Que Jesucristo el narrador didáctico de parábolas, nos ilumine a todos los maestros para que sintamos que la mejora de la educación no solo es tarea de los funcionarios de turno, sino fundamentalmente, tarea de los maestros que estamos en el aula.
Que Dios Creador ilumine a nuestros padres y madres de familia para que la educación básica se promueva fundamentalmente en la casa, y se complemente con lo que pueda dar la escuela, a pesar de sus graves limitaciones.
¡Jesús maestro, líbranos de la corrupción educativa! Amén.

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