La fuerte corriente del Amazonas, el más grande río del mundo, siempre ha causado estragos en las riberas. Iquitos, que se alza a la vera izquierda, ha sido una de las poblaciones que más ha sentido la fuerza de las aguas del majestuoso río. Más de tres cuadras fueron yendo poco a poco a través del tiempo, lo que nos obligó a pensar en la defensa de la ribera.

Poco tiempo después de haber instalado pilotes de hormigón a lo largo del malecón como parte de la defensa, un fenómeno natural aconteció. El Amazonas tomó otro cauce, lejos de Iquitos, dejando de ser una amenaza y cedió paso a las aguas del río Itaya.

Pero en el trayecto de su largo camino muchos pueblos se alzan en sus riberas. Uno de ellos es el pueblo de Tamshiyacu, capital de la provincia de Fernando Lores, que si bien es cierto está situado en una altura, a 480 metros sobre el nivel del mar, 374 más que Iquitos, que se ubica en los 106 msnm, no deja de sentir la fuerza de las aguas del Amazonas que de una u otra manera hace sentir sus estragos, socavando la tierra, debilitándola y hundiéndola en sus aguas.

Eso, acaba de suceder el sábado próximo pasado. Cada año hay deslizamientos de tierra en sus riberas, pero esta vez fue en una zona donde la tierra es floja, donde se levantaba un conjunto de viviendas, las que se vinieron abajo.

El fenómeno ocurrido debe llamar la atención de las autoridades de defensa nacional, pues deben llamar a una cita de coordinación a todos los sectores que tengan que ver con este tipo de cosas para tomar las precauciones y acciones a fin de poner a salvo a la población.

Estas cosas son propias de las zonas cercanas al río. A manera de anécdota, referimos que muchas personas procedentes de pueblos ribereños, se autocalifican de apátridas -término que se utiliza para quienes no tienen patria, que carecen de nacionalidad- porque el pueblo donde nacieron ya no existe, se lo llevó el río.