La fe mueve montañas

Conforme al calendario cristiano, desde mañana tendremos días de reflexión y oración como todos los años, se trata de Jueves y Viernes Santo que nos permite a través de la experiencia terrenal de Jesús, valorar la vida en su esencia.
Los mensajes de Jesús desde que surgieron siguen vigentes y aplicables a nuestra vida diaria, pero somos como los hijos rebeldes que nos resistimos a buscar esa felicidad que el hijo de Dios nos invita a descubrir.
Es un Dios de vida y de salvación, teniendo a la vida eterna como la promesa divina que será siempre el misterio casi imposible de resolver, y es ese vacío y otros que dan lugar a pensar que la vida es materia y el espíritu solo algo mental. Y por tanto ese ser superior no existe.
Muchos de nosotros habremos conocido casos de personas que siendo no creyentes, cuando la enfermedad les cae y se ponen graves al borde de la muerte, fluye desde lo más profundo del ser esa invocación al Ser Supremo para que otorgue el milagro de la sanación.
Es por eso que hoy en el mundo se invoca s ese ser superior al margen de la religión a que perteneciera, las bocas por donde se emiten las palabras solo encuentran lugar a la alabanza y la súplica para derrotar a ese enemigo invisible que ha puesto al mundo en desesperación.
Pero Jesús estando en la tierra nos desafió cuando en la búsqueda de soluciones complejas expresó según la Sagrada Biblia, “hombres de poca fe”. Si tuvieras fe como el tamaño de un gramo de mostaza se podría mover una montaña de un lugar a otro.
Acercando esas palabras a lo que hoy nos sucede en el mundo con el coronavirus o Covid-19, de hecho podríamos quitar del camino a esta enfermedad. Es por eso tan vital, tan importante, tan trascendental vivir nuestra fe este Jueves y Viernes Santo.
Cómo no invocar, suplicar, humillarnos ante ese ser Superior para que esta enfermedad vaya desapareciendo sin causar más muertes de vidas humanas. Científicamente vienen momentos muy duros, espiritualmente renace la esperanza cristiana por la vida, por la paz, por la solidaridad, por una nueva oportunidad en un mundo realmente sensible para ser feliz con lo esencial en el paso por la tierra. Oremos a Dios Padre.

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