Por: CPC Carlomagno Grández Vásquez
En una visita realizada a Chile en el 2011, mientras Piñera saluda a los periodistas, se ve a Vaclav Klaus (presidente Checo), cómo abre la caja de la lujosa pluma, la mete primero debajo de la mesa, de allí la pasa aparentemente de un bolsillo a otro, para finalmente cerrarse la chaqueta, pero sin la pluma en las manos.

La cleptomanía es la dificultad recurrente del sujeto de controlar sus impulsos, de robar cualquier objeto, aun cuando no le es necesario para su uso personal o por su valor económico. Por ende, se produce por un trastorno inconsciente en la conducta de un sujeto, cuya principal característica es la necesidad de robar objetos que no necesita, para satisfacer una necesidad mental.

Un vocablo de reciente emisión y que está de moda en la actualidad es LA CLEPTOCRACIA (del griego clepto: «robo» y cracia: gobierno) que es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo, institucionalizando la corrupción y sus productos como el nepotismo, clientelismo político, peculado de tal manera que estas acciones delictivas queden impunes, debido a que todos los sectores del poder están corruptos.

Según Leonardo Girondella Mora, en su sección Crimen Gobernantes, indica que, en su conjunto, por tanto, cleptocracia es el gobierno de ladrones, mejor entendido como el gobierno de personas corruptas, que roban fondos públicos y aprovechan su posición para obtener beneficio personal indebido.

Todas las posiciones de poder acarrean el riesgo de corrupción. La regla general presupone que el poder corrompe proporcionalmente al poder poseído, pero la cleptocracia hace referencia a gobiernos descarada y abiertamente corruptos, una literal banda de ladrones que ha tomado el poder.

La corrupción gubernamental es un riesgo siempre presente, propio y natural del gran poder que siempre tiene un gobernante y que presenta oportunidades de beneficio personal indebido, pero es cuando la corrupción gubernamental llega a extremos de hipercorrupción que se habla de cleptocracia.

La imagen clásica de una cleptocracia es la de un gobierno en una nación subdesarrollada, con un gobierno excedido en poderes, una gran burocracia, y una elite de gobernantes que tratan a los fondos públicos como riqueza personal, permitiéndoles vivir como magnates dentro de una nación con gran pobreza.

La cleptocracia se liga de manera consistente a regímenes de alta concentración de poder, siendo ejemplos claros las dictaduras en sus diferentes modalidades, sean de derecha o de izquierda. Puede verse como un producto de la centralización del poder en el gobierno, poder político, poder económico y poder cultural.

En una Cleptocracia, los dirigentes del sistema amasan grandes fortunas personales, en especial el presidente o el mayor cargo de jefe de Estado junto a los más allegados como los ministros, gobernadores, alcaldes y asesores personales. En la Cleptocracia, el dinero es lavado o se desvía a cuentas bancarias secretas por lo general en paraísos fiscales como encubrimiento del peculado o robo.

Los casos de Suharto en Indonesia, Marcos en Filipinas, Sese Seko en Nigeria, son muy representativos de la cleptocracia, sus fortunas personales estimadas tienen mínimos de 5,000 millones de dólares. Es notable que la existencia de cleptocracias se asocie con países como Indonesia, Filipinas, Zaire, Nigeria, Serbia, Haití, Ucrania, Angola Ecuatorial, Chad, Sudán, Irak, Somalia y, en general, naciones de poco desarrollo, lo que ha provocado atribuir una relación causal entre corrupción y pobreza.

Y en nuestro país, vivimos la cleptocracia? por el accionar de nuestras autoridades, parece que vamos entrando a este sistema; debido a la inacción o poco interés que se pone en casos de corrupción para resolverlos, y, que está permitiendo a este flagelo crecer aceleradamente de la mano de la inseguridad ciudadana, trata de personas, sicariato y otros delitos que ponen en riesgo la estabilidad de la nación.
En la Contraloría todos los años la misma cosa en el discurso del Contralor, que la corrupción desvió diez mil millones de soles en el año, que eso representa el 3% del PBI y con ese dinero se podrían hacer colegios, pistas, hospitales, etc, etc, dijo que durante su gestión (solo estuvo en el cargo hasta el 13 de mayo), se identificó responsabilidad en 25,000 funcionarios públicos y sólo están purgando condena 40 en la cárcel. Pero qué falta para sancionar ejemplarmente a estos malos funcionarios, tenemos bastantes normas que hablan de control: Resolución de Contraloría sobre la implementación del Sistema de Control Interno en las entidades (año 2008) que hasta la fecha ninguna entidad lo implementa al 100%, Ley Nepotismo, Declaraciones Juradas, Ley de Transparencia, Código de Ética, Ley de protección al denunciante, etc. que solo están de pantalla, porque nadie lo cumple ni lo hacen cumplir, ni ellos, ni el Poder Judicial, Ministerio Público; si esto sigue así, todos los años nos lamentaremos de lo mismo y dejaremos que la corrupción avance. Cuando el contralor vino en mayo de 2014 a nuestra ciudad, calificó de desastrosa la obra del alcantarillado; en esa oportunidad dijo «les guste o no les guste, la obra es un desastre, la acción de control donde se determina responsabilidades civiles y penales, ya se inició», estamos en mayo de 2016 (dos años cumplidos) y no hay nada al respecto, qué les parece.

En la Procuraduría el año 2015, recuperó 13 millones de soles de la corrupción, producto de las deudas por reparación civil de condenados por delitos de corrupción a través de embargos; entonces, si tomamos en cuenta lo dicho por el contralor del dinero que desvía la corrupción, solo se recuperó el 0.13%, y la diferencia ¿dónde está?

Según el informe elaborado por Transparencia Internacional, nuestro país bajó al puesto 88 (de 168 países del mundo), en índice de percepción de la corrupción, «Este resultado corrobora lamentablemente la evolución que en materia institucional está teniendo el país, pues al tema de la corrupción se suma el peligroso retroceso en seguridad e imperio de la Ley y Estado de Derecho, por mencionar los aspectos más relevantes», indicó César Peñaranda, director ejecutivo del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima.

Por otro lado, la última encuesta realizada por Proética sobre la percepción de los peruanos en relación a las instituciones más corruptas tenemos: Poder Judicial 47%, Congreso 44%, Policía 42% Partidos Políticos 30% Gobiernos Regionales 24%, Fiscalía 19% y Gobierno Central 16%; en lo que respecta a la tolerancia a la corrupción, 72% tiene tolerancia media, o sea convivimos con la corrupción, estamos acostumbrados a dar dádivas, prebendas o cualquier otro obsequio a cambio de algún trámite en alguna entidad pública.

En resumen, la cleptocracia es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo y aprovechamiento de los dineros y recursos públicos, ejercido por una banda o asociación ilícita para delinquir, para el enriquecimiento personal, familiar y de sus grupos allegados, usufructuantes del poder y del dinero o recursos públicos. Para ello, institucionalizan la corrupción y acceden al poder nacional, regional o local vía la mentira, la manipulación y el clientelismo político, hacen uso, abuso y escarnio de la pobreza o extrema pobreza material de los electores.

Existe cleptocracia en el Estado (gobierno nacional), en los gobiernos regionales y en los gobiernos locales. Los cleptócratas (gobernantes corruptos y ladrones) corrompen a las instituciones  con el fin de evadir a la justicia. La cleptocracia se viene extendiendo como una pandemia o un cáncer en nuestra sociedad.

Si no cambiamos de actitud, si seguimos actuando en beneficio propio y no de los intereses del pueblo que nos eligió sin pensar en las generaciones venideras, muy pronto estaremos formando parte de un gobierno cleptópatra, tenemos que cambiar y el cambio empieza por uno mismo.

«Los políticos no son ladrones, es que muchos ladrones se han metido a políticos»

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