La ballena mortal

Por: Adolfo Ramírez del Aguila.
Docente de Educación Secundaria

 

 

  • Un juego on-line que debe poner en alerta a la sociedad loretana:

 

Se empieza como jugando, pero al final se termina atentando a la propia vida. El nuevo juego ‘on-line’ llamado «La Ballena Azul» (se llama así porque estos cetáceos mueren varados en las orillas del mar), reta a sus participantes a cumplir tareas desde hacerse simples laceraciones en el cuerpo hasta el pedido del suicidio. Un juego en Internet, que preocupa al mundo entero, y es un viral en las redes sociales pues está cautivando a los adolescentes. Como toda novedad, ya tiene sus jóvenes seguidores en el Perú (ya se reportaron casos en Chiclayo).
Como toda moda que suele surgir en este mundo digitalizado, al principio, no le damos mucha importancia porque creemos que es una onda pasajera. Recuerdo aún la fiebre del ‘Charlie Charlie’ que causó mucho revuelo entre nuestros jóvenes estudiantes; al final, no pasó de ser un juego más. Ahora la novedad se llama «La Ballena Azul» y los adolescentes loretanos, que están conectados todo el tiempo en la red, aparentemente se alistan para consumir este hardware del momento.
Para no pecar de ignorante, me metí en ‘san Google’ para indagar sobre este nuevo fenómeno, que, por sus resultados, asusta un poco. Lo primero que descubrí, fue que, en realidad, este juego creado por el joven ruso Philipq Budeikin no es tan nuevo, viene desde el año 2013 y que por los resultados de suicidios especialmente en Rusia, fue detenido el año pasado y actualmente está encarcelado en San Petersburgo.
El otro detalle importante de este juego es que, el acceso es a través de las redes sociales en especial Facebook y WhatsApp. Los participantes se inscriben en los grupos denominados «Reto Ballena Azul» y deben cumplir una cadena de 50 pruebas; cada prueba anterior, es requisito para la siguiente y se debe demostrar con fotos el cumplimiento del reto. Las pruebas consisten, por ejemplo, en pararse muy cerca de las líneas de los trenes, subirse al último piso de un edificio y pararse en la cornisa de la azotea. Las pruebas gradualmente van siendo más temerarias y curiosas, como pedir al participante que coja un alfiler o navaja para autolesionarse o escuchar 65 músicas desde las 4 y 20 de la mañana. La prueba número 50 es casi siempre el suicidio.
Por sus características, el juego apela a la valentía de los adolescentes, retándoles a las emociones más fuertes y jugando con su gran capacidad de imitación. En mi época por ejemplo, jugábamos en el río para ver quien aguanta más sin respirar debajo del agua, o quién pasa el cuchillo por entre los dedos abiertos de la mano, lo más rápido posible o, quien pasa por medio de un cementerio sin tener miedo. En realidad el juego de «La Ballena Azul», según su inventor, fue creado para «limpiar» la sociedad de aquellas personas catalogadas como «basuras biológicas» que no tienen la suficiente madurez que justifique su existencia.
Estuve revisando casos sobre las víctimas. En Rusia, donde se creó este juego mortal, por ejemplo, ya van 137 personas que se han quitado la vida como consecuencia de «La Ballena Azul»; en todo el mundo, empiezan a surgir víctimas aún no contabilizadas por los órganos competentes. En nuestro país ya se identificó posibles víctimas no mortales de este juego, en estudiantes de colegios particulares de Chiclayo y Lima. Felizmente en Loreto, gracias a Dios, no se han reportado casos, porque nuestros estudiantes tienen otras preocupaciones más constructivas que estar cumpliendo estos retos macabros.
De todas maneras, es bueno prevenir y alertar a la sociedad loretana, para que tengamos más cuidado con nuestros hijos adolescentes y enfrentar con éxito a todos los peligros que divagan en las redes. Respeto la decisión de algunos padres, de prohibir a sus hijos que tengan celular, correo electrónico, cuenta de Facebook o cualquier otro recurso tecnológico para evitar justamente estos peligros; sin embargo, creo que tampoco debemos cerrarnos a la gran utilidad educativa del internet o de los dispositivos de la ciencia; es muy anticuado adoptar una cultura paternal que lo prohíba todo.
Los padres estamos llamados a dialogar más con nuestros hijos, porque según los expertos, los adolescentes más vulnerables ante este nuevo juego mortal, son aquellos niños o púberes que sufren al abandono moral de sus padres y por lo tanto son más proclives a estas situaciones de riesgo. Es sintomático que las primeras víctimas en nuestro país, sean adolescentes estudiantes de los colegios particulares, cuyos progenitores creen que comprando a sus hijos todo lo que pidan, ya están siendo «buenos padres» olvidándose que lo más importante es darles afecto y tener un tiempito para escuchar y orientarles.
Pedimos a Dios Todopoderoso, que ha creado al ser humano con mucha inteligencia y, fruto de esa inteligencia divina, son todas las invenciones digitales del mundo de hoy, nos ilumine a todos, para que tengamos la capacidad de orientar a nuestros jóvenes por las sendas de los caminos de la autorrealización y la autonomía, en la opción de la verdadera libertad y el amor propio, eligiendo el bien ante tanto mal.
Que la virgencita madre María, proteja con su manto a todos los estudiantes del Perú para que no caigan en el juego macabro de «La Ballena Azul». Amén.

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