• Exhortación a las familias cristianaspara vivir plenamente:

Por:   Adolfo Ramírez del Aguila.
arda1982@yahoo.commatrimonio

 

Lo esperado. Después de dos años de debate centrados en el tema de la familia, el papa Francisco nos regala de su puño y letra una Exhortación Apostólica  Postsinodal, titulada: «AMORIS LAETITIA» (AL), que en castellano se traduce: «LA ALEGRÍA DEL AMOR».
La reflexión pontificia publicada en el presente mes, recoge los aportes de los dos recientes Sínodos sobre la familia (2014 y 2015), agregando otras consideraciones que puedan orientar la reflexión, el diálogo o la praxis pastoral y, a la vez, ofrezcan aliento, estímulo y ayuda a las familias en su entrega y en sus dificultades (AL, 4).
Los medios de comunicación, como ya es habitual, resaltaron solo los asuntos polémicos que concita la atención pública: «El Papa rechaza el matrimonio homosexual»,  «Los divorciados vueltos a casar no están expulsados de la Iglesia», fueron alguno de los titulares que encabezaron las grandes portadas de los periódicos nacionales e internacionales.  En realidad, Francisco lo que hizo fue respetar las conclusiones del Sínodo Extraordinario del 2014 y del Sínodo Ordinario del 2015 , que se orientaron en ese sentido, mostrando una vez más que estamos ante un Papa con gran espíritu de apertura a todas las posturas eclesiales.
Sin embargo, como de siempre, las cuestiones de fondo pasaron desapercibidas. Por ejemplo, la naturaleza exhortativa de este nuevo documento papal, que si bien es cierto toma una postura doctrinal y moral con respecto a temas muy sensibles sobre la familia, sugiere a cada Iglesia local la adecuación y la interpretación pertinente de estos postulados eclesiales a la realidad de cada pueblo y cultura. Me explico, los planteamientos del Papa son indicaciones generales para todos los católicos del mundo, pero, en cada Diócesis o Vicariato se hace urgente que la doctrina recientemente asumida sobre la pastoral familiar, pise tierra en cada realidad (AL,6).
En nuestra selva amazónica por ejemplo, no estamos muy obsesionados con el matrimonio gay como sí sucede en Lima y en otras mega urbes del mundo. A diferencia de otras latitudes, los loretanos casados por la Iglesia y divorciados vueltos a casar por civil, ni siquiera valoran la eucaristía y les da igual recibir o no la comunión. Muchas parejas, no quieren casarse, prefieren mantenerse como convivientes, porque ven al matrimonio como un sueño muy costoso. Los dos sínodos ratificaron, que los convivientes no casados por la Iglesia y los divorciados vueltos a casar, no pueden acercarse a comulgar la sagrada hostia mientras mantengan esa situación irregular. La reciente Exhortación del Papa, ratifica estas posturas de los padres sinodales pero en clave misericordiosa, no condenatoria.
Muchos sectores conservadores de nuestra santa madre Iglesia, celebraron este triunfo doctrinal por el «aval» evidente de Francisco a estas posturas que conservan el status quo eclesial; sin embargo, es importante recalcar que lo que dice la «AMORIS LAETITIA» no es un dogma a cumplirse a rajatabla; son consejos, «exhortaciones», sugerencias de un pastor (el obispo de Roma) preocupado por la realidad cambiante y multidiversa de la familia católica, inmersa en un mundo en crisis que afecta su misma existencia.
El documento de 166 páginas (tuve la oportunidad de leerla por completo en un viaje aéreo camino a una boda familiar), tiene nueve capítulos, y aborda de una manera integral el tema de la familia cristiana y humana. Empieza con una breve introducción sobre LA ALEGRÍA DEL AMOR; le sigue el primer capítulo bíblico A LA LUZ DE LA PALABRA. El capítulo segundo aborda la REALIDAD Y DESAFÍOS DE LAS FAMILIAS. El tercero, se centra en LA MIRADA PUESTA EN JESÚS: VOCACIÓN DE LA FAMILIA. El capítulo cuarto y quinto, los dos más importantes, sobre EL AMOR EN EL MATRIMONIO/ AMOR QUE SE VUELVE FECUNDO. El sexto, es el capítulo dedicado a todos los agentes evangelizadores, pues da ALGUNAS PERSPECTIVAS PASTORALES.
El capítulo séptimo, da indicaciones precisas para FORTALECER LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS. El penúltimo capítulo tiene un toque misericordioso con las situaciones «difíciles» en las familias, pues exhorta a ACOMPAÑAR, DISCERNIR E INTEGRAR LA FRAGILIDAD de los casos específicos y focalizados. Finalmente, el último, propone a todos los agentes evangelizadores a tener una ESPIRITUALIDAD MATRIMONIAL Y FAMILIAR  si es que queremos redimir al mundo a través de los hogares concretos.
Esperamos que este nuevo escrito papal, sea un marco teórico que nutra la compleja praxis pastoral familiar de nuestra Iglesia Universal. En nuestro caso particular, los obispos de la Selva, están llamados a liderar una genuina re-evangelización de las familias amazónicas, para que esas mismas familias, Iglesias domésticas, sean portadoras de la ALEGRÍA DEL AMOR a otros hogares, en especial de aquellas que sufren la terrible cruz del relativismo económico y cultural.
No permitamos que nuestras familias en crisis, víctimas del abuso del sistema, la falta de valores, la violencia de género y del terrible drama del empobrecimiento generalizado, fracasen en su intento por construir una sociedad solidaria y misericordiosa.
Que la familia de Nazareth, Jesús, María y José acompañe este proyecto pastoral renovador, para hacer de los hogares católicos portadores de la Buena Nueva del hijo resucitado; porque a pesar de todo, arde aún  en cada hogar la llama de LA ALEGRÍA DEL AMOR. Amén.