Lo que viene sucediendo con las relaciones entre Venezuela y nuestro país es de preocupar, porque suena a improvisación y descoordinación en la organización de un evento tan serio como la VII Cumbre de las Américas, que se realizará en Lima el 13 y 14 de abril.
Si bien es un recurso diplomático válido que la ministra de Relaciones Exteriores, Cayetana Aljovín, haya enviado una carta a su homólogo venezolano, Jorge Arreaza, en la que comunica que el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) ha decidido retirar su invitación a Venezuela, no deja de sonar a descortés, así sea una presión del Grupo de Lima.
La explicación también está bien argumentada al citar a la Declaración de Quebec del año 2001, cuando señala que “cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del Gobierno de dicho Estado en proceso de Cumbres de las Américas”.
Y por lo visto que quienes prepararon el tema de las invitaciones no repararon en este documento dado desde hace 17 años, generando una crisis diplomática con una nación latinoamericana que defiende su verdad, o en todo caso la invitación no debió salir desde un principio.
Por el otro lado, lo que sorprende es que el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo ayer que asistirá a la reunión de los gobernantes de los países del continente. “No me quieren ver en Lima, me van a ver. Porque llueva, truene o relampaguee, por aire, tierra o mar llegaré a la cumbre de la Américas con la verdad de la patria de Simón Bolívar”, dijo.
Y aquí entra en escena la primera ministra Mercedes Aráoz, para advertir que Maduro no podrá entrar al país ni tampoco sobrevolar su espacio aéreo si pretende asistir a la Cumbre de las Américas. “No puede entrar ni al suelo ni al cielo peruano. Él no puede entrar (al Perú), porque no está siendo bienvenido”, dijo en una entrevista con RPP Noticias.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, advirtió ayer en una conferencia de prensa internacional que asistirá a la Cumbre de las Américas en Lima, aunque instó al Gobierno del Perú a ponerse de acuerdo sobre su presencia.