Lejano va quedando el día en que un compatriota indígena de cualquiera de los pueblos étnicos se negaba a hablar en su lengua por temor a ser mirado con cierto rechazo, burla o desprecio. Hoy es mejor valorado hasta admirado, que en un curso de aprendizaje de lengua Kukama kukamiria se pudo tener en el aula a gente mestiza con muchas ganas de  aprenderlo.
Es admirable ver a los jóvenes estudiantes indígenas en las universidades e institutos superiores expresarse entre ellos en su lengua con mucha naturalidad hasta con un aire de orgullo, por haber logrado imponerse como cultura peruana diferente en el marco de nuestra diversidad lingüística y cultural.
También es admirable poder conversar con estudiosos de otros países del mundo que han venido a adentrarse en los pueblos indígenas para ayudar a reconstruir sus formas de expresión verbal y escrita, en muchos casos combinarlas con el castellano, como cuando en el kukama se dice que le «presta» ciertas palabras al castellano.
Pero, resulta también incómodo que estos estudiosos extranjeros se puedan dirigir a estos paisanos nuestros en su propio idioma originario y uno tiene que quedarse mirando y sorprendido a la vez. Nosotros apenas llegamos a construir algunas palabras y quizás frases. Estamos atrasados en este punto y tenemos que reivindicar nuestras raíces aprendiendo siquiera una de las tantas lenguas que tenemos en Loreto y en toda la Amazonía peruana.
Del kukama kukamiria aprendí con sorpresa que para dirigirse a la mujer es de una forma y para dirigirse al hombre es de otra forma. Y la pronunciación es un poco como la fonética del idioma francés. Todo un mundo por descubrir y un desafío en este mundo globalizado que promete no excluir a nadie.
En tal sentido, el aprendizaje de la lengua kukama kukamiria en las escuelas de Nauta, por iniciativa de un proyecto que tuvo apoyo exterior (aunque terminó el año pasado), fue un paso muy importante en la valorización de nuestras lenguas indígenas. Los escolares ya lo habían interiorizado y valorado, cuando lamentablemente el Estado (MINEDU), no fue capaz de adoptarlo como proyecto innovador en la línea de aprendizaje de idiomas.
Sin embargo, es alentador que varias municipalidades estén reconociendo a través de Ordenanzas a las lenguas originarias de su jurisdicción. Ya lo hizo la comuna distrital de San Juan y las provinciales de Alto Amazonas y Requena. Son tres, pero, las comunas de Loreto bordean los 50 ¿Dónde está que no se pronuncian en este tema educativo y normativo, vital para nuestra identidad selvática y valoración de nuestro patrimonio oral y escrito? Así como la construcción de un desarrollo regional que parte desde el amor a lo nuestro.