• Ayer se pudo visitar la “Casa Algo Bello para Dios” que alberga a varias personas con VIH.


La mencionada casa ya cuenta con 19 años de creación. Por sus ambientes han pasado muchas personas que después han fallecido por no cumplir con el tratamiento de manera estricta. Al sentirse mejor con los medicamentos salían a la calle y llevaban una vida como la de cualquier otra persona que no tenía el virus. Cuando retornaban, ya no había nada por hacer.
Sin embargo, también hay muchísimas personas que han estado ahí y que luego ya mejoran con la medicina necesaria, siguen su tratamiento en sus casas y pueden continuar con sus labores de manera normal. Son los valientes del VIH.
Jacky Montero, es una joven enfermera que lleva 6 años trabajando en la casa, algo bello para Dios. Nos habla que los más afectados son los hombres, que son pocas las mujeres que llegan por ahí. Pero sí llegan. Menciona que lo que más necesitan son pañales, medicamentos y ropa. Y que le duele ver la forma como sufren las personas cuando llegan con el VIH avanzado, convertido en Sida.
A veces los jóvenes no toman en serio el contagio, creen que es broma ¿verdad?
-Nooo, qué broma. Acá veo a muchas personas que sufren demasiado. La mayor parte me cuenta su historia de cómo se han contagiado, eso los llena de depresión y lloran. Yo les aconsejo, el VIH no es para que se depriman y mueran, pero algunos no quieren tomar pastillas.
Si ellos toman sus pastillas pueden hacer su vida normal, como ahora que algunas personas toman pastillas para la diabetes, hipertensión. Pero cuando escuchan VIH, ellos deben pensar que morirán pronto.
Ha llegado una señora que me dice: “Yo hasta ahora no puedo creer que tengo eso” y se pone a llorar. A mí también me da mucha pena, sobre todo cuando nos acostumbramos a ellos y luego los vemos que parten. Es triste” narra Jacky.
Por otro lado, en una mecedora vemos a una señora con camiseta del Perú que observa todo cogiéndose los dedos de la mano. Pedimos permiso para poder dialogar con ella y aceptó gustosa. Aunque al final, termina llorando.
Nos cuenta que tiene casi 40 años, 2 hijos de 7 y 12 años que actualmente los ve su mamá, una mujer que también sale adelante sola. Y que hace tiempo que no ve a su pareja (albañil) porque se fue por el campo. Al parecer sería quien la habría contagiado.
“Cuatro días antes de San Juan (2022), yo sentí unos síntomas feos como náuseas, ganas de arrojar, fiebre, escalofríos, dolor de cuerpo de manera horrible. Yo me cuidaba con ampollas, entonces me decía, no puedo estar embarazada. Mi boca se hacía bien amarga.
Una amiga, Virginia, me vio en los momentos difíciles, si no es por ella, creo que moría en casa. Primero me dijeron en un centro médico que tendría malaria o dengue. Pero luego fui a una ONG-creo es- que está frente a la iglesia de San Juan, ahí me descubrieron que era VIH. Un psicólogo me dijo. No puedo creer hasta ahora.
Yo estoy hace un mes acá (casa), acá me estoy recuperando bastante, para lo que estaba. Me sentía morir. Supe muchas cosas que es horrible recordar. Siento una pena muy grande por mis hijitos que están chiquitos… (se frota las manos y llora)” narra.
Le aconsejamos que hay casos en que hasta se han querido quitar la vida algunas personas, pero que ahora están felices cuidándose con sus medicamentos, trabajan y aportan a la sociedad. Por lo que no debe deprimirse y salir adelante.
(Aunque a veces, fácil es hablar, pero difícil el poder llegar a sentir lo que siente cada una de las personas a las qué de un momento a otro, les dicen que están con VIH. Muy difícil).

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