Hoy evento cultural “Grito de mujer” por el Día Internacional de la mujer

  • Organizado por la Red de Mujeres Interamericanas Loreto y otras instituciones y empresas.

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, hoy lunes 8 de Marzo de 2021, se realizará una velada artística y cultural, titulada: “Grito de mujer”, en el CAJUESIÑO en la calle Nauta 2da cuadra, a las 7:00 p.m. Además será transmitida a través de Facebook Live y el aplicativo Zoom; entrar al enlace: https://us02web.zoom.us/j/87811765736?pwd=UElNME9MVHhXNTJGbDVGS0JyQzFyZz09. Además podrán ingresar en las páginas de Vamos Amazonia Digital y Q’Nota. Este evento donde se rendirá homenaje a las mujeres con declamaciones y cantos, es organizado por la Red de Mujeres Interamericanas Loreto, GATIA, Cajuesiño, Vamos Amazonía Digital, VIDenjoy y Q’Nota, a su vez cuenta con el apoyo de la Sub Gerencia de Promoción Cultural, del Gobierno Regional de Loreto. Se presentarán en esta velada: Lisi Bardales Vásquez, Werner Bartra Padilla, Pitit Ahuanari Petsa, Gladys Vásquez Pinedo, Carmen Luque Condado, Armando Almeida Nacimento y Tanith Peña Araujo.
Estas celebraciones por el Día Internacional de la Mujer, se realizan en un contexto muy diferente debido a la crisis de la pandemia que atraviesa el mundo, y la mujer ha cobrado un rol protagónico en defensa de la salud y el cuidado de la familia, y en muchos casos como una fuente de ingresos económicos que ayudan a su entorno, a la sociedad y a su país.
Las mujeres se encuentran en la primera línea de la crisis de la COVID-19 como trabajadoras de la salud, cuidadoras, innovadoras, organizadoras comunitarias, organizadoras de comedores populares y otros.
También se encuentran entre las lideresas más ejemplares y eficaces en la lucha contra la pandemia. ¿Y cómo nació esta celebración? A inicios del siglo pasado, las condiciones de la clase obrera en Estados Unidos eran muy parecidas a las que estamos padeciendo en el Perú: salarios de hambre y jornadas agotadoras. Y para las mujeres eran todavía peores. Discriminadas por solo hecho de ser mujeres, a las costureras se les pagaba una suma ínfima, no se les permitía amamantar a sus hijos durante la jornada laboral y se las multaba por llegar tarde, por demorarse en el baño o por cualquier mínimo error en la tarea de la fábrica, el trabajo doméstico hacia que las jornadas fueran aún más extenuantes. Reclamando la igualdad salarial, que se disminuyera la jornada a diez horas y que se permitiera un tiempo para la lactancia, miles de costureras de varias compañías neoyorquinas se lanzaron al paro desde el 5 de marzo de 1908. El ambiente comenzó de inmediato a caldearse ante la obstinación del gobierno y los capitalistas. Hubo duros enfrentamientos, y el 8 de marzo, en la fábrica Sirtwoot Cotton, que acababan de tomarse en forma pacífica sus 129 obreras, el propietario, con saña criminal, cerró las puertas con candados y luego prendió fuego a las instalaciones. En la brutal matanza, que conmovió al planeta, perecieron las 129 huelguistas. La huelga duró meses y fue apoyada por las trabajadoras de muchas otras ciudades en Estados Unidos. Al final se conquistaron varias mejoras, pero el levantamiento, sobre todo, logró un cambio de mucho peso: llenó de orgullo y fuerza a las obreras, pues su lucha conquistó la adhesión no sólo de sus hermanas de clase en ese país, sino también de importantes organizaciones feministas en todo el mundo.
En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras, realizadas en Copenhague, Dinamarca, las dirigente comunistas alemanas Clara Zetkin y Kate Dumker propusieron que sea declarado el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, en homenaje a las 129 costureras asesinadas en la fábrica Sirtwood Cotton de Nueva York. Desde entonces, las mujeres de todo el mundo, especialmente las de las clases oprimidas, han convertido esa fecha histórica en una gran jornada de combate contra la explotación asalariada y discriminación. La burguesía se ha querido apropiar el 8 de marzo para intentar comprar las conciencias con propaganda dulzarrona, tapando el hecho básico de la opresión de la mujer trabajadora. Los obreros y obreras, que no tenemos nada que perder salvo las cadenas, hemos de rescatar el verdadero carácter de esta efeméride y recordar de nuevo que debe celebrarse como fiesta de lucha, señalando además que las mujeres sólo conquistarán la verdadera emancipación si se suman a los destacamentos que se aprestan a liberar el mundo de amos y esclavistas. Para hombres y mujeres, por igual, la única salida es la revolución.

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