• Por lento avance en la construcción de la Alameda Monumental de Iquitos
  • Huéspedes evitan la zona por percepción de inseguridad


Varios empresarios hoteleros cuyos establecimientos se ubican en la calle Antonio Raimondi en el distrito de Iquitos, denunciaron los bajos ingresos económicos que registran durante este el último año y algunos anunciaron el posible cierre de sus locales por la lenta ejecución de la obra Alameda Monumental de Iquitos, que no permite una afluencia considerable de turistas en sus negocios.
Roxana Villacrés, gerente propietaria del hotel Macambo, manifestó que tuvo que reducir el personal que labora en su negocio para poder solventar los gastos, pero que el aspecto de la calle no le permite brindar una buena imagen del centro de la ciudad a los visitantes. “Yo tenia 10 trabajadores, y ahora solo cuento con 4, son seis familias que se vieron afectadas. La obra de la Alameda no avanza y la preocupación es para varios empresarios” expresó.
Mientras que, el hotel Doral Inn, podría cerrar sus puertas de manera indefinida, hasta que se culmine con la obra de mejoramiento que se ejecuta en la calle Antonio Raimondi, así lo señaló Carlos Enríquez, responsable de la administración del local. “Los dueños nos indicaron que si esta obra no termina, en enero cerraremos el negocio” explicó.
Para este hotel, sus ingresos mensuales se vieron afectados desde hace un año y dos meses, tiempo en el que intervinieron la zona para ejecutar la obra que aseguraba mejoraría el aspecto turístico de la ciudad. “Nuestros ingresos mensuales se redujeron un 70%, lo que apenas nos permite cubrir los gastos del local” indicó.
La señora Mary Cielo, representante del hotel El Cauchero, pese a ubicarse en la cuadra cuatro de la calle Antonio Raimondi, alrededor de la plaza Ramon Castilla, también aseguró que la cantidad de huéspedes que se alojaban se redujo de manera drástica, debido al mal aspecto de la calle y el difícil acceso a su negocio. “Implementamos la estrategia de recoger a nuestros clientes del aeropuerto, pero muchos de ellos se desaniman al llegar” señaló la empresaria.
Todos los empresarios coincidieron que los turistas expresaron su percepción con respecto a la inseguridad del lugar, en especial durante las noches, debido a que las calles son ocupadas por personas del malvivir que se dedican a la venta y consumo de estupefacientes en la vía pública. “Nosotros recibimos clientes corporativos, quienes terminan muy tarde sus reuniones y dejan nuestro hotel porque consideran que es peligroso cruzar la calle por la cantidad de gente que observan consumiendo sustancias” refirió el señor Carlos Enríquez.
Las personas que habitan la zona, es decir quienes tienen sus viviendas alrededor, también manifestaron el peligro que existe en sus calles, debido a los buzones sin tapas, las excavaciones, los forados, el material de construcción en la calle y fierros expuestos, que podrían ocasionar lesiones o daños a cualquier ciudadano peatón o conductor que a traviese el lugar.
Según expresaron los responsables de la obra a los empresarios de la zona, la construcción tiene un avance del 50% en su ejecución, pero ellos consideran que apenas se consiguió un 30% debido a que los ingenieros consideran el aspecto general y no solo la ejecución en la calle Antonio Raimondi, por donde se debe realizar la Alameda Monumental.
Ante la percepción de una paralización de la obra por la ausencia de trabajadores de construcción, los empresarios acudieron el 3 de noviembre a la empresa Electro Oriente para exigir la conformidad para el cableado eléctrico subterráneo que según la empresa constructora necesitaba para continuar la obra, este permiso fue otorgado el 17 de noviembre y pese a eso, la obra no evidencia avances.
Muchos vecinos y empresarios, lamentaron el cierre de diferentes negocios, algunos que llevaban años de funcionamiento que se vieron afectados por la pandemia y que pretendían reactivarse tras la reducción de las restricciones sanitarias, pero que al final no lo consiguieron por la afectación que les presenta la lenta construcción que se ejecuta en sus calles.
Además, también cuestionaron la poca importancia de la Contraloría de Loreto, pese a que la obra se ejecuta en la calle donde se encuentra su local en la ciudad de Iquitos y afecta el acceso a la entidad del Estado que tiene que garantizar la buena ejecución de obras en el país.
Una vez más hicieron un llamado al gobernador regional de Loreto Elisban Ochoa, para que a través de las gerencias necesarias exija la culminación de la obra, y que no les afecte por más tiempo, a sus negocios y viviendas. (K. Rodriguez)

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