Hidrovía con trampa

Es saludable que el debate sobre el proyecto Hidrovía Amazónica esté tomando cuerpo escuchando opiniones desde varios sectores públicos y privados; pero el contrato ya ha sido firmado por lo que se hizo al revés.
En la práctica nos están imponiendo y quizás nos impondrán un plan que no fue debidamente socializado, analizado, debatido, y analizado a profundidad el tema del impacto ambiental, y otros aspectos sobre la afectación o el beneficio a las poblaciones que sobreviven por el río.
Si su subsistencia de vida, su razón cultural que le da sentido a sus vidas, va a sufrir unas transformaciones hasta cierto punto impredecibles, cómo es posible que previo a cualquier iniciativa de ese tipo no se haya conversado debidamente antes de comprometerse con la empresa que la ejecutará.
El punto crucial y cuestionable es el dragado. Los armadores de Loreto y Ucayali se preguntan, pero para qué? Años de años no lo hemos sentido como una necesidad. Eliminar malos pasos, para quién? Ellos son empresarios y estarían literalmente locos de rechazar algo que les va ayudar a navegar mejor y no gastar mucho cuando se encalla en pleno río.
La ex prefecta de Loreto, Carmen Núñez, gerente general de la Asociación de Armadores de Loreto, ha sido tajante en decir que no hay beneficios para Loreto, solo para la empresa concesionaria COHIDRO. “Los lancheros en una ida y vuelta a Yurimaguas tendrán que pagar 32 mil soles”, por concepto de peaje.
Protestó diciendo que desde hace más de 200 años que las empresas navegan con vaciante o creciente y nunca se han tenido que dragar los principales ríos.
Sobre este tema, el gobierno central a través de sus voceros como el funcionario del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Ricardo Obregón Montes, ha dicho que la Hidrovía Amazónica está pensada para el comercio regional. Y esto sí que sorprende porque al inicio se dijo, quizás para impresionarnos, que ingresarán grandes naves internacionales, generarán empleo, y moverá la economía.
En definitiva aquí las cosas no están nada claras, están defendiendo un proyecto jalado de los pelos. Todo apresurado en el contexto nacional nos “huele” a presunta corrupción, recordemos las “coimas” por proyectos de autoridades que ahora se va conociendo la verdad. El orden y la seguridad en la navegación fluvial se pueden dar sin necesidad de DRAGAR.

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