Por: Mgr. Rafael Flores Saavedra
Ex secretario general del SUTE LORETO
Docente de Matemática del glorioso CNI

 

Desde hace varios años, diferentes voces en el país, y especialmente en nuestra región Loreto, vienen planteando la urgente necesidad de la formación docente, como parte de una política integral que articule esfuerzos para lograr una educación más pertinente, de acuerdo a las realidades; con niños, niñas y adolescentes formados para ser ciudadanos en función a un perfil planteado en un currículo regional o varios (que atienda la diversidad y particularidades en su conjunto), articulado a un proyecto educativo regional (PER), como parte de un Sistema Educativo Regional y esto a su vez engarzado a un plan de desarrollo regional y, claro, sin perder la visión de país. Sin embargo, estas voces, si fueron escuchadas, no fueron tomadas en cuenta, por lo que estamos empezando el décimo séptimo año de gobierno regional, con una nueva gestión, con esta tarea todavía inconclusa, aislada y desarticulada. Que a continuación pasamos a detallar.
Formación docente inicial regular: Es la que se brinda en las facultades de educación de las diversas universidades o la que se ofertan en los pedagógicos, sean estas públicas o privadas, a jóvenes que egresan de las aulas secundarias y optan por estudiar educación. Al respecto la UNESCO plantea 4 recomendaciones para este tipo de formación:
1. Promover el ingreso de mejores candidatos a la docencia elevando el nivel de exigencias para ingresar a los estudios pedagógicos.
2. Fortalecer la calidad de los programas de formación docente, especialmente los contenidos curriculares, las estrategias de formación y evaluación de aprendizajes y la calidad de los formadores.
3. Ofrecer una formación de calidad pertinente para el trabajo educativo con grupos sociales desfavorecidos.
4. Asegurar sistemas apropiados de regulación de la calidad de los programas de formación y de quienes egresan de ellos.
Haciendo un análisis de las mencionadas recomendaciones en las universidades y pedagógicos de la región, se puede afirmar que no cumplen con las recomendaciones planteadas por la UNESCO, tal es así que no existe esfuerzos de la política educativa regional, nacional y de las instituciones formadoras para seleccionar candidatos a la docencia que reúnan las condiciones mínimas adecuadas para poder transformarse en buenos educadores, respondiendo a los intereses o necesidades de la región para la cual deben desempeñarse.
Con respecto a la segunda recomendación, los contenidos curriculares, las estrategias de formación, la evaluación de aprendizajes y la calidad de los formadores están desarticuladas entre sí y con las II.EE donde se van a desempeñar los futuros docentes que se están formando; lo que influye negativamente en la calidad de los procesos de formación docente.
La tercera recomendación es la que menos se cumple, puesto que en la región Loreto a pesar de que más del 80% de las escuelas son rurales, y con 27 lenguas originarias, no se forma maestros para afrontar esa realidad, por lo que se forman docentes totalmente desvinculados y aislados de su contexto de actuación. Salvo el programa de formación de maestros bilingües de la Amazonía Peruana (FORMABIAP), que a pesar de sus limitaciones se hacen esfuerzos por su formación, pero que sigue siendo insuficiente.
La cuarta recomendación tampoco se cumple, puesto que no existen mecanismos de medición alguna por parte de las instituciones formadoras del impacto o de la calidad del egresado, por lo que no le permite replantear su sistema de formación, ni a las instituciones formadoras ni a las autoridades nacionales y regionales.
En este escenario, el problema radica en el aislamiento y desarticulación que tiene cada universidad o pedagógico como institución formadora, no respondiendo a la visión del perfil docente que se necesita en la región, pues cada una de estas instituciones tiene su visión aislada sobre la educación y el tipo de docente que necesita formar, y en muchos de los casos, sobre todo en las privadas, no existe un mecanismo de monitoreo por parte del estado para garantizar una buena formación docente inicial regular, donde al final se convierten en instituciones mercantilistas, que hacen de la formación docente un “negocio redondo”. Es por ello que es necesario que las autoridades educativas establezcan mecanismos de articulación de las instituciones formadoras con las necesidades e intereses del tipo de docente para la región y con el contexto de actuación de los docentes que forman para las II.EE, de ahí que este proceso debe constituir un sistema.
Formación docente inicial en servicio: Nos referimos a un importante número de personas que están ejerciendo la docencia, casi 6000 personas, según el ministro Alfaro, en calidad de estudiantes, sobre todo docentes bilingües que bordea el 90% de ellos. Aunque en monolingüe, en zonas rurales más alejadas y de frontera, existen también docentes intitulados, o en proceso de estudio. Este importante número de docentes, realizan sus estudios o su formación como pueden, están matriculados en Alas Peruanas, en la UNAP, entre otras universidades y/o pedagógicos, donde realizan un pago mensual, incluso en la UNAP, pero solo estudian parte de enero y febrero, de marzo a diciembre están prestando servicios en las diferentes comunidades del interior de la región sin ningún monitoreo por las instituciones formadoras, ni por la política regional y nacional; haciendo de esta formación una verdadera estafa para los que se forman y para los niños, niñas y adolescentes, puesto que pone en riesgo la formación de las futuras generaciones y el desarrollo integral de la región. Porque, este tipo de formación está lejos de cumplir las recomendaciones de UNESCO, y que presentan las mismas limitaciones de la formación inicial regular e incluso más grave.
Por lo que es necesario dar una respuesta con el objetivo de elevar la calidad de formación docente y por ende de la educación en la región, lo que se requiere de un sistema de formación docente inicial en servicio, de tal manera que las instituciones formadoras en alianza con las políticas regionales y nacionales, atiendan durante todo el año de forma sistemática la formación docente, estableciendo mecanismos de formación, monitoreo y acompañamiento en los mismos lugares de desempeño laboral, estableciendo grupos de aprendizaje, de acuerdo a realidades geográficas, sociales y culturales.
Formación docente continua: porque la formación de maestros no acaba con el título pedagógico o universitario, más aún con los serios problemas que se tienen en la formación inicial regular y formación inicial en servicio, además de los adelantos científicos técnicos que requieren actualización permanente del docente, hace más que necesario una permanente formación, a través de cursos de post grado, conferencias, diplomados, especializaciones, maestrías e incluso doctorados masivos, participación en eventos científicos con resultados de investigaciones en función de la problemática de su contexto de actuación, así como impulsar comunidades de aprendizaje en las instituciones educativas o grupos de II.EE, donde se desarrolle aprendizaje colaborativo; con un adecuado acompañamiento pedagógico a todos los maestros sin excepción, donde cada docente recién graduado cuente con el apoyo de un docente tutor de experiencia que lo inserte en la dinámica laboral de la IE; por supuesto, respondiendo a las exigencias, necesidades y realidades que se tienen que plantear en un PER, o en currículo regional, claro sin perder la visión de país.
Los planes de capacitación y formación que existieron, como PLANCAD, PRONAFCAD, y el mismo PELA, no estuvieron vinculados a las necesidades reales existentes, ni derivaron de ninguna política regional, (PER, Currículo regional, entre otros), y no pasaron de ser imposiciones desde fuera para cumplir “requisitos” para seguir siendo sujeto a créditos internacionales, y alejadas de las necesidades reales que requiere el docente para su actuación profesional. Entonces todas estas estrategias donde se intentó remediar el tema de formación docente continua, cayeron en saco roto, al no estar engarzadas a políticas educativas que respondan al tipo de sociedad que necesitamos construir en cada uno de los rincones de nuestra región y país. Lo peor es que muchos creyeron que todo lo que se impuso hasta ahora y que solo desde el pedagogismo sin engarzar a nada, se resolvía el problema educativo, algo que hoy a todas luces vemos que es falso.
En torno a formación continua y permanente del docente, se requiere implementar un sistema de formación continua por etapas:
Primera etapa: Con el objetivo de caracterizar esta formación, se realiza un diagnóstico mediante la Observación, Revisión de informes de monitoreo y/o acompañamiento a docentes, encuesta a docentes, entrevista a autoridades o directivos y talleres de debate y reflexión con los docentes; de tal manera que se tenga la caracterización de la situación inicial que presentan los docentes en la región Loreto (debilidades y fortalezas) y se determine el perfil del docente que se requiere en la región.
Segunda etapa: la formación de formadores. Tiene que haber una selección de formadores. La formación tiene que darse en función a las debilidades encontradas en el diagnóstico.
Tercera etapa: implementación de la formación continua, teniendo en cuenta las necesidades de formación y el contexto de actuación donde se desempeñan como docente.
Cuarta etapa: medición del impacto y calidad del sistema de formación continua, lo que permite realizar ajustes del proceso de formación en función de las necesidades y contextos de actuación.
Por todo lo expuesto, en relación a formación docente en general, es necesario establecer con claridad un Sistema de Formación Docente, que como sistema articule y abarque a las políticas nacionales y regionales, las instituciones formadoras, las II.EE, las comunidades en donde se encuentra la IE, con sus necesidades, intereses y demandas; en función del desarrollo humano, lo que implica desarrollo social e integral de la región y el país. Todo esto dentro de un mismo Sistema Educativo Regional establecido mediante un PER, engarzado a desarrollo regional en función a nuestras potencialidades.
La DREL, GORELORETO y MINEDU tienen la oportunidad de replantear muchas cosas, no solamente el tema de formación docente, todo el Sistema Educativo Regional mediante un PER, y no solo desde la manera en que se está planteando en este escrito. Lo importante es que se pongan en discusión nuevamente y sirva para implementar las políticas en función a las reales necesidades, por nuestras comunidades y por nuestros niños, niñas y adolescentes que se merecen mejores oportunidades. De lo contrario seguiremos en las mismas condiciones, administrando la crisis, aunque si somos conscientes de que estamos en crisis, esto nos debería impulsar a salir de ella y generar calidad educativa unida al desarrollo social, económico e integral que necesita nuestra región Loreto.