Fatalidad e inocencia

La violencia generada en la ciudad de Nauta nos hace pensar en el grado de irresponsabilidad de los organizadores de protestas que sin medir consecuencias azuzan y luego la fatalidad llega a muchos inocentes, ajenos a probables desencuentros de grupos de poder.

Una valiosa vida joven se acabar de cerrar, sin previo aviso que podría haber sido el padecimiento de una enfermedad o una vida cercana a los riesgos. Cosa que no sucedió con el joven nautino de 19 años, que no estaba participando en los desmanes de un grupo de civiles.

Como cuentan sus familiares, estaba en casa, descansando, ajeno a lo que ocurría por otras arterias de Nauta, cuando la revuelta se asomaba al sector de su vivienda por el pasaje que lleva el nombre de la ciudad que ahora es noticia por hechos desagradables. No se habla de la Nauta turística, ni menos de la Nauta devota a su Virgen milagrosa.

El joven soldado que pasaba unos días más con sus seres queridos porque iba a retornar a Lima el próximo jueves a seguir sirviendo a su patria. ¿Cosas del destino? dirán algunos, pero no, es un destino que trazan quienes se olvidan del Estado de Derecho e intentan imponer actos reprochables pensando que no hay autoridades que hagan respetar la Ley.

Es hora de mirar el panorama que nos esperaría en un tiempo muy cercano si todos, todos señores, no cumplimos con nuestro rol en el marco de la Ley. Desde las autoridades, las instituciones, las agrupaciones y la ciudadanía.  Hay trasfondos que deben llevar a un MEA CULPA, pero con resultados que beneficien a la sociedad.

One thought on “Fatalidad e inocencia

  1. nuestro sistema de gobierno se hunde, acaso seria sorpresa que algun militar actue para tomar el control?