“Esto es grave”

Lo peligroso en que se venían tornando los enfrentamientos por el poder político se percibe desde hace más de dos décadas en el país de una manera acentuada, pero en nuestra región Loreto se dio uno que otro caso como la muerte a balazos de una autoridad del distrito de San Pablo, que pasó a ser judicializado.
Aunque en Iquitos era evidente el enfrentamiento verbal entre grupos de poder, lo que ha venido ocurriendo en las últimas semanas y los rumores de posibles atentados contra la integridad física, no pasaba de ser eso, rumores quizás frente a las tensiones.
Sin embargo, la semana pasada estaba teniendo desde nuestra experiencia, situaciones por decir extrañas, como lo señalamos en el editorial del sábado último que fue escrito y pasado al taller de imprenta antes del impacto de bala que recibió el primer regidor de San Juan, se estaba mostrando un escenario peligroso.
Al enterarnos la noche del viernes de lo ocurrido con el regidor sanjuanino Ángel López Rojas, lo tomamos como la secuencia de los riesgos que ya estábamos advirtiendo, al margen de lo que ha motivado de este hecho delictivo (sea un tema político o no), de quién o quiénes serían los actores intelectuales y/o ejecutores.
“Esto es grave” ha dicho el joven líder sindical, político y docente del colegio CNI, Rafael Saavedra Flores, y compartimos con él esta expresión, porque hasta ahora el sicariato en esta ciudad estaba siendo vinculado más a ajustes de cuentas por deudas y no se dio con personajes políticos actuales.
Bien dice el profesor Saavedra Flores, que la política ha deshumanizado a muchos, cuando se convirtió en un negocio, en un “modus vivendi” y en tráfico ilícito de muchas cosas (dinero, influencias, lavados, entre otros). Esto ha llevado a cosas peores como mafias.
Han convertido a la política “en generador de clientes y no ciudadanos, encubridores y no ciudadanos, cómplices y no ciudadanos, testaferros y no ciudadanos”. En general esta política contribuyó a tener una sociedad corrupta. Y es en esta sociedad en la que estamos viviendo todos.
En ese marco desde nuestra postura como comunicadores sociales y periodistas, muchas veces nos encontramos en medio de dos fuegos cuando buscamos ser lo más objetivos posibles. El esfuerzo tiene que venir de varios sectores para que esta terrible forma de violencia no prospere.

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