Es como un secreto a voces la presunta estafa de la que son víctimas jóvenes loretanos que sirven a su patria durante dos años, frente a lo penoso que ello significa de alejarse de sus hogares y amigos, para concentrarse en las labores que les asignan dentro del Ejército.
Sin embargo, lo hacen con sacrificio, amor y el deseo de superación porque sí hay aprendizajes, pero lo indignante es que sucedan presuntos abusos con la liquidación de estos jóvenes que para ellos significa un dinero que los podrá impulsar en estudios o para ayudar a sus humildes familias.
Hay casos donde se sienten impotentes de enfrentarse ante sus superiores inmediatos oficiales que se escudan en los suboficiales para cometer estas evidentes fechorías, con amenazas sutiles, al punto que muchos jóvenes se retiran asqueando a su institución, cuando sabemos que el problema no es el digno Ejército Peruano, sino las personas que la mancillan.
Basta ya de estos atropellos como el recientemente denunciado en contra de 67 soldados del Ejército que sirvieron en la frontera del Putumayo, hasta donde los jóvenes con valentía eligen ir, porque además de la emoción por el servicio a la patria, el reconocimiento económico es más auspicioso, como por legítimo derecho debe de ser por la naturaleza de riesgo del servicio.
Lo que ha pasado con estos jóvenes es que les dieron menos liquidación de lo que iban a recibir. Al parecer al salir con menos grado a lo que normalmente salen hacen que disminuya el monto, vale decir que salieron como cabos y no como sargentos, segundo y primero.
Esto debe investigarse y que los altos mandos asuman también su responsabilidad para que esta denuncia sea acogida, investigada y resuelta, lo que para los jóvenes soldados significaría que les reembolsen lo que les falta recibir, previo a que se rectificaría el grado que recibieron.
También nos enteramos de otras formas que harían víctimas de estafas a los jóvenes, es presionándoles a seguir cursos por academias externas al Ejército, pero que finalmente no lo llevan porque hasta la zona de frontera se complica la conectividad, pero los descuentos vendrían en sus propinas mensuales y de una forma extraña, ya que no se consigna en la administración de la sede en Iquitos.
Es doloroso que hagan esto a jóvenes loretanos, a los hijos de nuestra tierra que salen decepcionados por quienes son sus referentes en la milicia y a quienes admiran por haber llegado a un nivel académico destacado. Esto debe cambiar y que desde el Ministerio de Defensa se debe combatir también la corrupción interna. Y debe pronunciarse de igual forma la PCM.

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