Por: David Hill

 

Seis días antes de que Ollanta Humala asumiera el cargo de presidente, el gobierno peruano ha dado permiso a la compañía anglofrancesa Perenco para construir un oleoducto de 200 km en la Amazonía peruana. Las operaciones de la compañía, en Loreto, muy cerca de la frontera con Ecuador, han causado indignación internacional: ésta es una de las regiones más biodiversas del mundo y hogar de al menos un grupo indígena “no contactado”, el que podría ser diezmado si se produce algún contacto entre ellos y los trabajadores de la compañía.

 

¿La respuesta de Perenco? Decir que ni siquiera existe evidencia de los no contactados.

 

Perenco defiende esta afirmación ateniéndose al informe de una consultora ambiental, Daimi. Este informe, basado en la investigación de varios equipos de empleados de Daimi enviados a la región, concluye: “. . . no existiendo información que muestre o que haga presumir la existencia reciente de etnias en aislamiento”.

 

Pero esto no es lo que algunos de los investigadores de Daimi me dijeron cuando yo estaba en Perú a principios de este año. Hay diez hechos que contradicen las afirmaciones hechas en este informe y cualquier otra basada en él:

 

1. Los tres autores principales citados en el informe están en desacuerdo con sus conclusiones y dicen que sí se encontró evidencia de  los no contactados.

 

2. Uno de los tres autores principales, el antropólogo Teudolio Grández, escuchó sobre un avistamiento de tres no contactados por parte de un hombre llamado Alejandro, que estaba viviendo en uno de los pueblos más cercanos a las operaciones de Perenco. ‘’Habían los indicios. No hemos negado que hay; gente desnuda, estaba sacando gusanos de suri’, me dijo Grández.

 

3. Otro autor principal, el antropólogo José Moscoso Conde, encontró evidencia física de los no contactados y escuchó acerca de un avistamiento diferente. ‘Hay indicios. Algunos rastros: ramas cortadas, flechas rotas. También, evidencias de terceras personas: un avistamiento visual’, me dijo Moscoso. Describió el avistamiento con cierto detalle: un hombre de la zona vio ‘dos personas, desnudas, como a 200-300 m de distancia’.

 

4. El ultimo autor principal, la antropóloga Rosa Aguilera Ríos, no viajó al campo con los otros pero sí leyó el ‘borrador del informe’ basado en sus hallazgos. ¿Qué decía? Aguilera me dijo: ‘Hay indicios, memoria vida. No pueden decir que no hay indicios, porque hay indicios’.

 

5. Un investigador de Daimi, también citado en el informe, me explicó que ‘el Informe Final fue maquillado y presentado como que no hay evidencias para no causar problemas al Estado Peruano.’ Me explicó que encontraron los siguientes indicios de los no contactados: ‘. . . rastros de hojas torcidas, dirección de caminos con dirección al río desde la aldea, huesos de animales y plumas de aves que se cazan, pequeños tambos recientes y secos, huellas de pies, frutos de árboles silvestres comidos recientes y de meses pasados’. ¿Qué sucedió con toda esta evidencia? ‘. . . no nos quedamos con ninguna información de resumen de cada uno de nosotros que conformó el grupo. Videos, fotos y grabaciones, ellos los tienen’, me explicó.

 

6. Otro investigador de Daimi, la antropóloga Virginia Montoya, encontró evidencia de los no contactados pero fue omitida también del informe. ‘No tengo ninguna duda de que hay grupos no contactados allí’, declaró Montoya al periódico británico Guardian, donde sus comentarios fueron publicados en inglés, añadiendo que ella había documentado la evidencia, incluyendo senderos usados por ellos. ‘Pero todo esto fue borrado del informe. Yo estaba bien molesta cuando vi el informe final’.

 

7. A pesar de su involucramiento en la investigación de Daimi, el nombre de Montoya fue omitido del informe. ¿Qué otros nombres fueron omitidos y qué cosas podrían saber ellos?

 

8. Perenco pagó a Daimi por el informe. Con la construcción del oleoducto, Perenco espera transportar un estimado de 300 millones de barriles de petróleo, por un valor estimado de 35 mil millones de dólares a los precios actuales, y sabe que cualquier admisión de la existencia de los no contactados podría poner en peligro estos planes. ¿Es de extrañar que una consultora ambiental como Daimi, que acude a una compañía como Perenco por negocio, esté diciendo lo que ésta desea oír? ¿Qué otra cosa podría explicar el informe de Daimi afirmando que no fue encontrada ninguna evidencia?

 

9. Incluso el director de INDEPA, el departamento peruano de asuntos indígenas, se distanció públicamente del informe de Daimi. En respuesta a la afirmación de Daimi de que INDEPA jugó un papel clave en su investigación, Mayta Capac Alatrista Herrera, desde entonces reemplazado como director, rechazó enérgicamente tales afirmaciones y declaró a la revista peruana Allpathay ‘. . . que el INDEPA no ha formado parte del grupo de estudios, no ha corroborado, ni confirmado, menos ha validado las conclusiones a las que llegaron en dicho estudio.’

 

10. Otras personas citadas en el informe de Daimi afirmaron que su investigación no fue concluyente. ‘Nosotros los investigadores solo hicimos la mitad del recorrido, así que no podemos afirmar o negar  la existencia de pueblos indígenas en aislamiento voluntario en otras zonas, en las cuales en las cuales no realizamos el trabajo de campo’, me informó la lingüista Rossana Arbaiza Gonzales.