Ubicados ya en la línea que permitirá elegir al nuevo (o al antiguo) presidente del país, podemos percibir que la estrategia para adquirir votos suficientes para tener éxito en la competencia  electoral,  son las macro promesas  que, por su naturaleza, desde ya se puede asegurar que serán difíciles o imposibles de cumplir.

Indudablemente hay diversidad de estilos en el acto de ofrecer, y vaya que  hay algunas cuyas imágenes en la bandeja de promesas ya están borrosas por el tiempo, pero en esta ocasión siguen allí.

Una de ellas, la más gastada, es la que ofrece duplicar el sueldo a los maestros. Sin duda que tal promesa  está siempre presente en la relación de los candidatos presidenciales, sin duda por  el volumen electoral que manifiesta  el magisterio nacional en la suma ciudadana; sin embargo, en lo que va  de los procesos electorales habidos en el país, hasta ahora no se sabe de ningún proceso en el cual el máximo volumen electoral haya sido producto de los votos magisteriales.

Otra estrategia, cuando el candidato  presidencial lleva la representación de un partido sin  pertenecer a él, mejor dicho como invitado, porque la figura gobernante saliente sí  pertenece al  citado partido, pero no tiene una figura relevante que presentar a la contienda; entonces, muy sutilmente,  dicho gobernante ya de salida, desarrolla una campaña propagandística de sus obras, en abierto poyo al candidato de su partido; sin embargo, tal estrategia parece no rendir  sus frutos,  pues a los electores sólo les interesa lo que  se va a hacer  y no lo que ya se hizo. Es pues demasiado pueril pensar que en esta ocasión tal sistema puede servir.

Otra promesa que podría considerarse elitista es esa que ofrece un aumento considerable de sueldos a los policías y militares, sin tener en cuenta que tales estratos tienen un sueldo muy superior al de cualquier trabajador que no salen del mínimo de 500 soles; y sin embargo, para ellos no hay ninguna promesa de aumento de sueldo ni de bonificaciones especiales con que sí cuentan los del estrato que se piensa favorecer.

Hay más, sobre todo en nuestra región, donde varios candidatos, en una región que pugna por mantener sus áreas verdes intactas en procura de lograr los espacios vitales que se estipulan internacionalmente, ofrecen construir centenas de pistas, es decir en vez de sembrar verde, ofrecen sembrar cemento. Ustedes amigos lectores tienen la palabra.