Egresan menores aldeanos

Unos pasos de visita en los ambientes de la aldea infantil Santa Mónica de Iquitos, no hace más que aflorar la ternura que nos inspiran los niños, más aún cuando se trata de niños abandonados por sus padres y madres, o que por cumplir alguna condena en el penal dejan a sus hijos en manos del cuidado del Estado, por orden constitucional.
Hemos visto un ambiente más acogedor para los pequeños, más color, plantas ornamentales bien cuidadas, y como siempre el amplio espacio en los patios, como para que los niños producto de su naturaleza corran, se desplacen jugando de un área a otro, y sus vocecitas se asimilan a los chillidos de muchos pajaritos del bosque.
Muchos de estos niños esperan un proceso de adopción para ser ingresados a un nuevo hogar y tengan otras oportunidades que le brindará su nueva familia. Pensamos que es el momento de ponerse una mano al pecho y quienes califiquen para adopciones, de una vez se decidan, que el Señor ha dicho algo así como que “por nuestras obras os conoceréis”.
Bien, ahí tenemos en este espacio de niños y niñas en protección, la posibilidad de dejar de golpearnos el pecho y aflojemos los bolsillos, así como nos animemos a invertir en un ser humano, dándole afecto y la posibilidad de progresar desde el seno de un hogar, que si bien la aldea es una familia grande, es necesario que también se descongestione y los albergados puedan tener una mejor calidad de vida.
Ello parece se encamina a ser así, porque de 137 menores albergados, se ha reducido a 95. Por lo menos es una cifra más cercana a la capacidad de aforo que tiene la Aldea Infantil en referencia.
Lo que han logrado actualmente junto al equipo de magistrados del 1er., 2do., y 3er. Juzgados de Familia, es que primero buscaron el regreso de los menores a familiares cercanos, otros fueron llevados en adopción, y los más grandecitos fueron llevados a un albergue para adolescentes.
En términos numéricos lo que lograron en Santa Mónica es que una población de albergados bajó, y esto implica menos tugurización, y mejores condiciones de vida de estos niños y niños hijos de la sociedad, nos pertenecen, es el Estado peruano que asume su cuidado en base a los derechos nacionales e internacionales que les asiste.
La estadía de los menores de edad en estos lugares, como en el caso de la Aldea Santa Mónica, tiene que ser en las mejores condiciones posibles, y esa responsabilidad social nos alcanza a cada uno de nosotros, que dentro de nuestras posibilidades debemos aportar, y no solamente en Navidad o eventos festivos, sino en cualquier momento, porque las necesidades como en todas partes es del día a día.

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