Hemos ingresado al último mes de este año 2022 y lo hacemos como las personas que nos hemos esforzado con decisión y su cuota de cariño para superar situaciones difíciles que nos plantea la nueva normalidad llena de retos virtuales.
Recordamos que luego de la cuarentena y en plenas restricciones por la pandemia de la covid -19, empezamos a vivir la necesidad de estar más tiempo frente a un equipo celular, a una laptop o a una computadora de mesa, ya que la tendencia laboral virtual nos planteaba así.
Estamos terminando el 2022 y el buscar un equipo móvil más sofisticado para el cumplimiento de nuestras funciones laborales y el conectarse con los aliados funcionales para alternar ya no como hasta el 2019, sino, como en esta nueva normalidad.
Nos guste o no, el tema es así, somos una sociedad globalizada, conectada virtualmente que va experimentando, aprobando, aceptando, entrenándose y visualizando lo que nos depara, este presente y futuro.
Antes de la pandemia los especialistas en las nuevas tecnogías calculaban que el proceso de la aprendizaje y adaptación como nuevas sociedades virtuales en todos los campos de la vida, iba a ser un proceso de una década, mínimo, pero otros le daban a ese tránsito un aproximado de 15 a 20 años.
Todos se equivocaron y ese proceso de entender, aprender y ejecutar, tenía que ser de inmediato, sin dudas, ni murmuraciones, y es que no pensaron en la posibilidad de una pandemia que luego de paralizar al mundo, tenía que buscar nuevas formas de enfrentar la vida, superarla y seguir explorando. Ese reto continúa y diciembre lo sabe.

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