Este año decidimos celebrar este acontecimiento histórico con el título “Descubriéndonos desde el Amazonas”, porque sabemos cuánta importancia se refiere, deriva o converge en torno a este majestuoso río milenario. Para ello, nos enfocamos a dilucidar en torno al arte y la magia de escribir, pintar y cocinar, bien representado por Mario Vargas Llosa, Christian Bendayán y Andrés Ugaz. Todos los mencionados han recorrido diferentes ciudades del hemisferio llevando y haciendo saber y conocer a su atento público, que hay una ciudad maravillosa junto a un gran río, con más riquezas que la “Leyenda del Dorado” que tanto buscaron los conquistadores, como Pizarro, Orellana y Lope de Aguirre en las selvas ignotas, pues esos parajes llenos de magia y maravilla que casi siempre se refieren en cada discurso o exposición, se llaman Iquitos y el majestuoso Amazonas.
En efecto, Vargas Llosa no deja de sorprendernos cuando lees personajes con quienes te identificas o guardas una relación generando sentimientos encontrados como son “Mascarita”, “Lituma”, “Pantaleón Pantoja” y “Casement”, más aún cuando el nobel asevera públicamente, que gracias a dos viajes a la selva peruana, deja el estilo sartreano para inclinarse por una escritura más alegre, jocosa, con un humor de salón; mientras que Bendayán, de manera inagotable cura o dirige exposiciones mostrando el arte amazónico de las comunidades originarias, de las niñas o niños vulnerables, de la comunidad LGTB o de la bella arquitectura decimonónica de Iquitos; es decir, de los más olvidados o desprotegidos, mediante su labor, él abre una trocha para los artistas indígenas en Lima y en el extranjero; y no se puede dejar de mencionar la prodigiosa labor del chef Andrés Ugaz que se aparta por unos días de su calor familiar, dejando las comodidades de su natal Lima, para navegar el Amazonas y llegar a las zonas de frontera donde el Estado y ningún cocinero capitalino, con todos los premios SUMMUM, aún no ha llegado. Ugaz vive una experiencia inimaginable, escucha, aprende y se nutre de los aportes de los insumos amazónicos y de la variedad de frutos nativos como la cocona, el camu camu, el cacao, el ungurahui, entre otros, con un alto valor nutricional y nutracéutico que presentan actividad antioxidante, antidiabético, antihiperlipidémico y antiproliferativo, que puede ayudar a combatir la anemia, mejorar el grado alimenticio y prevenir algunas dolencias o enfermedades.
En la actualidad, gracias a la gran labor inagotable de estos tres demiurgos, los peruanos empezamos a saber y ser conscientes de la importancia de la Amazonía, que el Perú no es solo Costa y Sierra, y que la Amazonía ocupa casi el 60% del territorio peruano y de los 55 pueblos originarios que existen en nuestro suelo patrio, 51 son amazónicos y 32 están en la región Loreto. Es larga la lista de arqueólogos, antropólogos, historiadores, investigadores, sociólogos que han investigado a la Amazonía, como el padre de la arqueología peruana Julio C. Tello y su teoría autoctonista, sin dejar de mencionar a los artistas, escritores, poetas que se han interesado con devoción a producir arte, música folklórica, artesanía, cocina, obras literarias como la obra del escritor francés Julio Verne “La Jangada”, donde cita en diferentes páginas a la ciudad de Iquitos y al río Amazonas. Dejando en claro que el paraíso bíblico que el cronista Antonio de León Pinelo se imaginó en sus apuntes religiosos de investigación, escrito el siglo XXVII, no está distante de la realidad contemporánea.
(Jorge Linares Peña)

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