Cuántos peces perjudicados por los derrames de crudo de petróleo en esta parte de la Amazonía del Perú, ¿cuántas familias?, ¿cuánta vegetación?, ¿cuántos ríos, cochas, lagos y quebradas?, ¿cuánta frustración por el abandono de las autoridades regionales y centrales por la remediación?
Esto y mucho dolor más rememoramos de lo que ha pasado sobre todo en los últimos casi treinta años en Loreto con los constantes derrames de petróleo, y para los gobiernos nacionales de turno nunca ha significado una rápida ni sincera atención.
¿Qué respuesta diferente?, por lo menos en el inicio y esperamos que siga así, a la atención que se puso al derrame de crudo ocurrido en la refinería La Pampilla, en la costa, regándose en el mar de Lima y uno de sus balnearios más bellos como la de Ancón, donde está parte de las aguas del océano Pacífico que les tocó lamentablemente, mancharse.
Si bien no es la primera vez que ocurre en el mar, tampoco ha sucedido tantas veces como en nuestra región, donde hasta la actualidad ha quedado pendiente el trabajo de remediación y la atención a las poblaciones afectadas que viven del agua y sus recursos, que por la contaminación hasta adquirieron enfermedades.
Se ha contabilizado que entre los años 1994 y el 2019 cerca de 500 derrames de petróleo ha manchado agua y tierra. Las cifras dicen un 65.4% por corrosión de ductos y fallas operativas, y otro 28.8% causados por terceros, que fue parte de un conflicto social que también generó daño desde los mismos pobladores.
La reacción del Estado y de la opinión pública nacional frente a este desastre es que ha ocurrido “el peor daño al medio ambiente en la historia del Perú, un criminal desastre ambiental”, lo que no es exacto, nosotros en la selva también somos de la patria, y aquí el daño ambiental fue de mucha mayor proporción.
Este último derrame de petróleo en el país ocurrido en la costa y no en la selva, y la gran atención que le pone el gobierno y todos los sectores, como debería haber ocurrido siempre, sea en cualquier parte del país que se ocasione, sirva de un antes y un después para que se revisen todas las remediaciones ambientales pendientes y que se cumplan.

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