“De poeta, épico y loco… todos tenemos un poco”

  • En Iquitos cada día se observa a más personas que han perdido contacto con la realidad.

Dicen por ahí que la mirada es la ventana del alma. Pues hay miradas que son como un profundo y vacío pozo, miradas que han perdido el rumbo de la vida, que han tomado el sendero equivocado y que ahora no transmiten más que un profundo dolor.
No es raro, ni mucho menos sorprendente encontrarnos en el día a día con estas personas que, sumergidos en los escenarios más tristes de la realidad, van por el juego de la vida creando sus propias reglas.
Personas que guardan una historia que quizá han olvidado (o han querido olvidar) por los duros golpes recibidos en su vida. Otros quizá tuvieron una vida llena de poder que los envió directo a la locura como fue el caso de Nerón, quien fue emperador Romano con un poder tan grande que lo llevó a perder la razón.
Sin embargo, hay otros que son conscientes de su dolorosa realidad y optan por escapar de ella de vez en cuando. En la ciudad de Iquitos actualmente no existe un centro de rehabilitación mental con hospitalización que pueda tratarlos y ayudarlos de manera sostenida, pues la que existía anteriormente conocida como “Granja Psiquiátrica” fue deshabilitada.
Es por ello –quizá- que cada día en esta ciudad se encuentra un nuevo integrante del mencionado grupo que, perdidos en su laberinto; deambulan por las calles en busca de una vereda que pueda cobijarlos en sus largas noches, ya sea con sol o con lluvia. O con hambre feroz que los lleva a comer lo que encuentran a la mano.
El Padre Raymundo Portelli, viene cumpliendo una grandiosa labor mediante sus diferentes casas de ayuda y entre ellas está “Talita Kumi”, un centro de rehabilitación para personas sumergidas en el mundo de la drogadicción.
Loable lo que él hace, pero se necesita también la ayuda y el interés de parte de las autoridades para poder brindarles una oportunidad de mejoría a esas personas que no por haber tomado un rumbo distinto, tienen menos valor.
Y es que: “De poeta, épico y loco…todos tenemos un poco”. No olvidar que hay una delgada línea que divide la cordura de la locura y que muchos de ellos la traspasan por la acumulación de decisiones erradas que tomaron a lo largo de su existir, pero no por eso dejan de tener derechos que los ampare o, mejor dicho, que debería ampararlos.
(Texto y fotos: Micaela).

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