*Tremenda condena dada por Sala Penal Liquidadora.

La audiencia para la lectura de sentencia se programó para ayer a las 12 del día. Eran las 12 y 20 minutos y el abogado defensor del principal sospechoso del asesinato de Vicky Macuyama Pezo, el padre de su hijo Alexander Ríos Bicerra, Warren Gonzáles, no llegaba.

Llegó apurado cuando la sala penal ya había pedido que se haga presente un abogado público. Gonzales, dijo que recién había llegado de Lima y presentó un pasaje.

El Dr. Aldo Atarama, quien presidió la sala integrada también por la Dra. Carol Retiz y Christian Rojas, inició la lectura de la misma narrando los hechos tal y como habrían ocurrido aquel 30 de mayo de 2011. La sala estuvo plenamente convencida, según el doctor Aldo Atarama, que el padre del hijo de Vicky, sería quien primero golpeó a la señora para desmayarla y posteriormente asfixiarla causándole la muerte.

Lo que habría ocurrido entre las 8 y 9 de la mañana, luego que el hijo de ambos había salido al colegio. Detallaron incluso que unas personas se acercaron a la casa donde había un negocio de Nintendo, pero que no fueron atendidos. Quienes testificaron que habían escuchado como si una persona pedía ayuda al fondo, pero que luego se marcharon.

El sospechoso hizo su narración de horas en las que se habría perpetrado el asesinato. Indicando que él salió de su casa directo a su base Sinchicuy, donde participaría en un curso dado a 34 personas sobre terrorismo y narcotráfico. Siendo que, en los registros de ese día a esa base, solo se veía el registro del acusado, no de las 34 personas restantes.

Otro indicio razonable que la sala obtuvo y que se convenció para dar la contundente condena de 18 años de pena privativa de la libertad efectiva y una reparación civil de 20 mil soles, fue que el acusado decía que había la misma sangre de su esposa en su polo y short porque al conocer del hecho él regresó de la base y abrazó el cuerpo de su mujer.

Hecho contradictorio para la sala puesto que cuando el retornó a la casa lo hizo en su uniforme de faena y no con el polo señalado. Además, de versiones de algunos testigos que lo habrían visto salir de su casa a determinada hora, no coincidiendo con la narrada por el sospechoso.

Antes de ello, se escuchó en la narración, que la pareja de esposos, desde un día antes habrían estado “rabiándose” (según término expresado) porque fueron a una parrillada en la casa de la hermana de la occisa, siendo que el policía se habría desaparecido de ahí dejándola sola.

Luego de las explicaciones según el policía, todo habría vuelto a la calma. Sin embargo, para la sala penal no fue así y más bien se habría desencadenado el asesinato. Constataron por versión del médico legista que el acusado tenía un moretón en una pierna, indicando que le había caído una tabla. Siendo que el resultado del médico legista era otro, por el tiempo transcurrido, complicando más la situación del policía.

Por todo ello, la sala penal liquidadora terminó condenando al policía a 18 años de pena privativa de libertad efectiva. La madre de la occisa, señora Lita Pezo, rompió en llanto cuando escuchó la sentencia contra el hombre que habría matado a su hija. Dijo estar conforme y que por fin iba a tener tranquilidad en su alma. Mientras que el abogado Warren Gonzales, expresaba que interpondría recurso de nulidad. La fiscalía estuvo conforme.

Sin duda ayer fue un día de administración de justicia adecuada en la Corte Superior de Loreto. Se espera que el próximo año en que se estrena una nueva gestión judicial, sigan los juicios orales importantes a fin de obtener sentencias prolijas que revivan las esperanzas y hagan pensar que en esta parte del país, también se administra justicia a favor del pueblo.