Comunidades indígenas se benefician con proyecto de seguridad alimentaria

 La capacitación también va destinada a mujeres.


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Familias de la localidad de San José de Pariani ubicada en la región de Loreto encontraron en la crianza de 10.400 gallinas, el cultivo de maíz modificado y cacao para la producción de derivados, un medio de sustento.

En especial, el maíz es uno de los productos más demandados en el Perú, ya que en el país se siembra unas 520 mil hectáreas de maíz al año a nivel nacional y cerca de 82 mil familias dependen directamente de este cultivo.

Esta comunidad indígena participó del Proyecto Especial Datem del Marañón, Alto Amazonas, Loreto, Condorcanqui (Pedamaalc) del Ministerio de Agricultura, con la finalidad de otorgar la solución alimenticia a 27 familias de la región.

El proyecto del Ministerio de Agricultura tiene entre sus objetivos promover la iniciativa empresarial entre todos los ciudadanos, para crear opciones de sustento económico a todas las familias beneficiadas. Otro de sus objetivos es capacitar de manera técnica en el proceso de crianza y alimentación de las aves.

El director ejecutivo de Pedamaalc, Gustavo Torres Vásquez, confirmó que las familias de la comunidad indígena podrán cultivar maíz mejorado de variedad INIA marginal maceba, destinado para cultivos en la selva baja. Como plan complementario, destinarán un cuarto de hectárea para cada familia con la finalidad de obtener un semillero y fuente de alimentos para las aves que lo requieren.

Otro de los proyectos para la comunidad de Saramurillo, distrito Urarinas, fue la capacitación de las madres indígenas de este poblado en la elaboración de chocotejas y bombones de cacao. La chef Kelly Gómez Pérez estuvo a cargo de este curso para enseñar el adecuado manejo de chocolate de la variedad bitter y blanco. Además, de combinaciones de mezclas de colores con ingredientes naturales y diversa variedad de rellenos.

Se estima que las familias obtendrán una productividad que varíe entre 2 y 3 toneladas por hectárea para el caso del maíz de la variedad INIA marginal maceba. Aunque la mejor opción estaría en la utilización de la semilla de calidad (híbrida) que podría incrementar la producción hasta las 5 toneladas por hectáreas, lo que constituye un incremento entre el 67% y 150% en el mejor de los casos.

La sustentación productiva también la están adoptando países de primer mundo, como el caso de España, ya que la crisis sanitaria del coronavirus también desató una crisis económica a la cual los ciudadanos han sabido responder mediante la creación de huertos urbanos. Ellos realizan la siembra en maceteros capaces de soportar altas temperaturas de frío o calor, debido al cambio marcado de sus estaciones.

En el marco de la sustentación productiva Torres Vásquez estima que la mejor forma de ayudar a estas comunidades es otorgando herramientas de creación de actividades empresariales con la finalidad de crear nuevas y mejores alternativas de integración comercial a las comunidades indígenas, especialmente a las mujeres emprendedoras para que sus ingresos sirvan de sostén y ayuda en el crecimiento económico de todas las familias.

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