Compromiso de todos

Respecto al caos vehicular en la ciudad se denota la tendencia de buscar culpables. Es que somos increíbles. No más recordemos los días en que las calles estaban, aunque muchas siguen, en un estado deplorable con huecos, rajaduras, huecos, hendiduras de todo tamaño que aparecían de la noche a la mañana.
Todos sin excepción por lógicas razones enrostramos a las autoridades en general a buscar una solución integral a este problema, en parte heredado por el desastroso proyecto del Alcantarillado de Iquitos impulsada por la anterior gestión regional. Actualmente todo en proceso judicial.
Se registraron varios accidentes graves y fatales por esos temerarios huecos que cuando llovía no sabíamos cómo ubicarlos, para no caer porque las calles que se ponen como ríos. Esto lo conocemos y nos sumamos a la exigencia de que lo más pronto se refaccione las calles.
Es más exigíamos que las autoridades lo hagan en su conjunto pues aducían que no contaban con presupuesto para hacerlo, lamentablemente la promesa de campaña de que gobierno regional, provincial y distritales que conforman nuestra ciudad trabajarían juntos, se desvaneció, nos mintieron, y no se esforzaron por cumplir y están a pocos meses de despedirse.
Lo que se vino luego es que la Municipalidad de Maynas logró presupuesto del gobierno central para mejorar un poco más de 40 calles, y se dijo que la incomodidad por la construcción va ser real, pero en varios aspectos fue más que real porque las empresas lamentablemente no cumplen con los tiempos de ejecución que ellos mismos se comprometen en el contrato. Y el problema de retrasos continúa.
Cierto que convivir en el día a día con la congestión vehicular que genera el cierre de calles, es más que estresante. La falta de policías de tránsito en los puntos críticos ordenando el tráfico es otro punto débil de esta etapa de mejoramiento de vías que atravesamos.
Pero también es cierto que muchos no asumimos nuestra parte de seguridad ciudadana. Está a la vista cuando conducimos apresurados porque no salimos a tiempo, cuando no respectamos estrictamente las señales de tránsito, cuando los choferes siguen haciendo correrías en el transporte público, cuando el semáforo nos parece un artefacto poco respetable, cuando cruzamos la pista sin ubicarnos en las señales peatonales, donde hay.
Es cívico decir a las autoridades que realicen mejores contratos para evitar que se burlen de los plazos de ejecución en perjuicio de la ciudadanía, y que ya dados exijan que se cumpla, pero no lo lleven a arbitrajes porque ahí sí que perdemos, porque el Estado muy difícil gana. Los entuertos de las contrataciones del Estado (llámese gorel o municipios) es otro cantar dramático.
En el entendido que es un compromiso de todos la seguridad propia y ajena, pongamos de nuestra parte para evitar más desgracias personales y usemos los mecanismos de reclamos formales, para que las autoridades responsables respondan por sus desaciertos y lo solucionen.

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