Como hace 100 años

En muchos lugares del mundo se ha recordado que hace más de 100 años, exactamente 109, un 08 de marzo de 1908 en la ciudad de Nueva York, en el país de Estados Unidos, decenas de obreras exigieron mejoras laborales, entre ellas que sus sueldos sean iguales al de los hombres, quienes haciendo lo mismo que ellas, ganaban más, y que disminuyeran las largas horas de trabajo, así como tiempo para la lactancia.

Se conoce que en respuesta airada a la huelga, el dueño de la fábrica originó un incendio en el ambiente donde estaban encerradas decenas de mujeres obreras, se dice murieron 129, pero la historia también habla de que más bien fue en 1857 que unas costureras que protestaban sufrieron esa desgracia. No hay registros documentarios exactos. Lo único preciso es que sí se produjeron los reclamos.

De lo que sí se registran documentos, es que fue en 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras, celebrada en Copenhague (Dinamarca), donde más de 100 mujeres aprobaron declarar el 08 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Y en 1975, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 08 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Las historias que refrescamos en nuestra mentes todos los 08 de marzo de cada año, se puede trasladar a nuestra realidad mundial donde millones de mujeres si bien hoy ejercen derechos que antes fueron negados por los hombres, el problema no ha desaparecido del todo, y muchos casos de desigualdades entre hombres y mujeres siguen levantando banderas de lucha.

Por tener una muestra, hoy no se trata de buscar equiparar las condiciones laborales entre una obrera y un obrero que desempeñan la misma función; la figura es actualmente entre mujeres profesionales llámese administradoras que teniendo la misma responsabilidad y desempeño que un varón, gana menos remuneración. De hecho en muchos aspectos se ha mejorado, pero ese ideal aún está en proceso de afirmación.

Las mujeres han accedido a carreras técnicas y profesionales que antes eran impensables para ellas, también ejercen responsabilidades en cargos públicos y privados que antes les era negado, pero la igualdad real en oportunidades y derechos todavía se está construyendo.

Será un proceso largo, como el comprender que el tiempo de lactancia tendría que asumirse como una inversión social, porque garantizará un bebe saludable y futuro ciudadano con capacidades físicas y mentales deseadas para un buen desempeño. Vemos que hoy existen lactarios que poco se utilizan porque la presión laboral es contraria al objetivo. Esta incomprensión real afecta el desempeño y el derecho de la mujer y del bebé hasta los 6 meses. En ese período la mujer debería ser muy considerada en horas – lactancia. El tiempo actual es muy corto para la nutrición del bebé.

 

 

 

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