Los Comandos de la Frontera, o La Mafia, como se les conocía anteriormente, es un grupo compuesto por las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y La Constru, un grupo posdesmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que busca mantener el control sobre el narcotráfico en el bajo Putumayo y la frontera con Ecuador.
Historia
La Mafia nació como una alianza entre los elementos disidentes de los antiguos frentes 48 y 32 de las FARC, y La Constru para reactivar el narcotráfico en Putumayo luego de que la firma del Acuerdo de Paz afectara los precios de la pasta base y el clorhidrato de cocaína, haciéndolos menos rentables.
Sin embargo, los ahora llamados Comandos de Frontera se han convertido en un actor criminal propio. El grupo cambió su nombre a finales del 2020 en un intento de limpiar su imagen y desligarse de las amenazas y asesinatos de líderes sociales, sin embargo, su accionar continúa centrado en la intimidación de las comunidades y el conflicto con el Frente Carolina Ramírez, otro grupo disidente de las FARC, con quien compite por el control de los cultivos y las rutas de tráfico de drogas.
Actividad Criminal
Los Comandos de la Frontera están involucrados en toda la cadena del narcotráfico en las zonas donde tiene presencia. De acuerdo con las fuentes en terreno que hablaron con InSight Crime, originalmente los elementos de las disidencias se encargaban de la protección a los cultivos y cristalizaderos, mientras que La Constru tenía a cargo los contactos internacionales para negociar los cargamentos.
El grupo controla las zonas cocaleras, intimidando a los cultivadores para monopolizar la compra de pasta base, y también tiene cristalizaderos donde la procesa. Adicionalmente, se encargan del traslado de cargamentos de cocaína y marihuana que pasan por los ríos Putumayo y San Miguel en su tránsito hacia puntos de salida en Ecuador y Brasil. Para esto, y con el fin de evitar la expansión de sus enemigos, el grupo ha implementado férreas medidas de control social, entre las cuales se encuentran retenes ilegales, asesinato de líderes sociales, toques de queda y amenazas generalizadas a la población.
Liderazgo
Originalmente liderados por Pedro Oberman Goyes, alias “Sinaloa”, quien fue asesinado por miembros del grupo en 2019. Adicionalmente, el líder la La Constru, Miguel Antonio Bastidas Bravo, alias “Gárgola,” también fue señalado de liderar el grupo hasta su captura en 2019. Actualmente el grupo estaría comandado por Giovanny Andrés Rojas, alias “Araña.”
Aliados y enemigos
Los Comandos de la Frontera se disputan el control de varios municipios del departamento de Putumayo con otro grupo de las Ex-Farc Mafia: el Frente Carolina Ramírez, aliado con Gentil Duarte. Los enfrentamientos entre los dos grupos comenzaron luego de que alias “Sinaloa” se rehusara a unirse al grupo de Gentil Duarte en 2019.
Recientemente, el grupo anunció una alianza con la Segunda Marquetalia, grupo liderado por Iván Márquez, cambiando su nombre de nuevo, para incluir las palabras “Ejército Bolivariano”.
Geografía
El grupo mantiene su mayor área de operación en los municipios del bajo Putumayo (Orito, San Miguel, Valle del Guamuéz, y Puerto Guzmán), en la frontera con Ecuador, país en el cual también tienen presencia. En la provincia ecuatoriana de Sucumbíos, las autoridades han encontrado campamentos y propaganda alegórica al grupo.
Adicionalmente, Los Comandos de la Frontera se están moviendo hacia el norte del departamento de Putumayo. Para mayo de 2022, la Defensoría del Pueblo confirmó la incursión de Los Comandos de La Frontera en los municipios de Cartagena del Chairá, El Paujíl, La Montañita, Solano, ubicados en el departamento de Caquetá. En estos territorios, especialmente en la zona rural, se han registrado amenazas, homicidios, confinamientos, reclutamiento forzado de niños, niñas, adolescentes e incluso mujeres, familiares de víctimas. De acuerdo con la Alerta Temprana, la expansión del grupo se enmarca en su confrontación con el Frente Carolina Ramírez para ejercer el control de la producción, venta y comercialización ilegal de la base de pasta de coca en el sur de Colombia.
Perspectivas
Mientras que la alianza con la Segunda Marquetalia le suma aliados a los Comandos de Frontera, las consecuencias tangibles de dicho acuerdo están por verse. Por el momento el grupo intenta consolidar su presencia en el norte del departamento de Putumayo, cerca a la frontera con el Cauca y Caquetá, territorio que se disputa con el Frente Carolina Ramírez, mientras mantiene un control férreo sobre el sur del departamento y las rutas de narcotráfico que pasan por allí.
Actualmente es uno de los grupos criminales más importantes que opera a lo largo de la frontera entre Colombia y Ecuador y controla gran parte del tráfico de drogas y el contrabando entre los dos países.
Fuente: InSight Crime
https://es.insightcrime.org/noticias-crimen-organizado-colombia/comandos-de-la-frontera/
Comentario
Respecto al artículo de InSight Crime, es importante señalar que estos grupos armados que transitan en la línea fronteriza entre Perú, Colombia y Brasil, tienen como objetivos reclutar niños y adolescentes, para que trabajen y sean parte de la cadena del narcotráfico, desde la producción, siembra y cosecha de hoja de coca, procesamiento de las drogas (pasta básica de cocaína y clorhidrato de cocaína), transporte y seguridad. El destino de nuestros niños es incierto en manos de esta amenaza, no solamente los involucran en este tipo de ilícitos, también sufren violaciones, alejamiento de sus padres y en muchos casos son víctimas fatales, ya que se convierten en objetivos de otras organizaciones que luchan por el control del tráfico ilícito de drogas.
Se debe recordar que los niños son el futuro del Perú, en tal sentido existe el Código de los Niños y Adolescentes (Ley 27337), dentro del cual en su Artículo 4 (en referencia a su integridad personal) señala lo siguiente:
“El niño y el adolescente tienen derecho a que se respete su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. No podrán ser sometidos a tortura, ni a trato cruel o degradante.
Se consideran formas extremas que afectan su integridad personal, el trabajo forzado y la explotación económica, así como el reclutamiento forzado, la prostitución, la trata, la venta y el tráfico de niños y adolescentes y todas las demás formas de explotación.”

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