Bicolor Nacional

Desde que José de San Martín lo sugirió luego de haberlo soñado, según detalles de nuestra historia patriótica, nuestra bandera, aquella que simboliza la propiedad de nuestra República del Perú, es de dos colores, como decimos el bicolor nacional: rojo y blanco.
Y es en este mes de julio que avanza presuroso, que los decorados y diversos objetos alusivos al amor a la patria se resaltan con los colores símbolos. Habrá ceremonias solemnes, desfiles y concursos sobre la temática del nacimiento del país como república independiente.
Sería interesante que en este mes renovemos el concepto de amor a la patria, para empezar desde nuestras acciones como ciudadanos leales a la causa peruana. Y qué será ser leal a la causa peruana? Acaso puede ser el hacernos los ciegos, sordos y mudos de lo que pasa en el país?
Acaso será que con la excusa fácil de decir “yo no soy político y no me quiero meter en la cochinada, además la mafia me va a sembrar situaciones para difamarme si no me encuentran nada. Escarbarán en mi vida si queremos actuar con honestidad y transparencia”.
Este tipo de expresiones ya se escuchó decir de honorables profesionales locales y regionales, que no quieren saber nada de la gobernabilidad política que hoy más que nunca necesita del socorro de quienes quieren apostar por un cambio estructural que salve al país.
Para empezar desde que nacemos estamos en política, puesto que empezamos a formar parte del registro social de la jurisdicción política de nuestro distrito, provincia, región y país. No hay forma de decir que estamos al margen. De que no militemos un grupo partidario político, es otra cosa.
Entonces, cómo podemos decir que somos leales y amamos al país, si le miramos de reojo, mientras permitimos que la desvalijen, que la saqueen en sacos llenos o en maletas cargadas de dinero o de barras de oro, para llevarlos a otro país y luego regresar, y pedir perdón. Y aquí no pasó nada.
El país seguro espera más de nosotros, los ciudadanos de a pie, de los profesionales, de los indígenas, de sus autoridades y de quienes pudiendo hacer más por la recuperación de nuestra patria, prefieren mirar de lejos. El Perú espera amor sincero y sacrificado para llegar a la cima de la prosperidad en igualdad de oportunidades para todos.

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